domingo, 24 de marzo de 2013

Aviso de ausencia. Lo siento.

Hago esta mini entrada para decir que me ausentaré un tiempo ya que se me ha vuelto a estropear el portatil y por ello no podré conectarme durante una temporada. Intentaré conectarme en semana santa desde casa pero no os garantizo nada. Lo siento. :(

Premio. :D

Chicas estoy flipando, resulta que a este blog (¡a este blog!) le han concedido un premio, doy las gracias a Joselin ontiveros del blog La última vidente, que por cierto, me he pasado a curiosear y es fantástico, lo recomiendo. :D. Bueno según el premio debo.

-Nombrar y agradecer al blog que te concedió el premio.

-Responder a las 11 preguntas que se formulan.

-Enumerar 11 cosas sobre ti.

-Conceder el premio a 11 blogs con menos de 200 seguidores.

-Formular 11 preguntas para que respondan los blogs a los que concedas el premio.

-Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.

-Informar a los blogs que has nominado de su premio.


Así que vamos allá.


¿Cuáles son tus 5 libros favoritos?

Pues es dificil hacer una selección pero me decanto por En llamas, Eclipse, The Host, Harry Potter y cazadores de sombras.

De esos 5 libros ,¿cuál es el personaje que te ha gustado más en cada uno?

Pues de En llamas, como siempre Katniss

Eclipse: Jacob.

Harry Potter: Hermione

Cazadores de sombras: Jace

Y The Host: Ian

¿qué género literario te gusta más?

Pues no puedo elegir uno pero me encantan las novelas de misterio, ciencia ficción, sobrenatural, fantasía y policíaco

¿cuál libro has dejado de leer por flojera o por qué no te gusto?

El primer libro de la segunda saga de Cassandra Clare, Cazadores de sombras: los orígenes, porque no sé por qué pero la historia no me capta, Will se me hace muy parecido a Jace, y los hechos ocurren muy rápido a mi parecer.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes?

Realmente no sabría decirte, no recuerdo demasiados hechos de mi infancia. Pero si podría categorizar como mejores las tardes de piscina que pasaba en mi país natal, suiza, jugando con mis amigas, las echo de menos.
¿dibujar o hacer una escultura?

Dibujar. 

¿oscuridad o luz?¿por qué?

Luz, por el significado que se le concede, siempre he sido un persona buena y sensible, orientada hacia la solidaridad y la bondad y aunque a veces tengo mal caracter. Siempre he tenido buen corazón. Por eso escogo, la luz, la luz y el camino del bien.

¿qué libros no te han gustado y por qué?

En general todos los libros que me han encargado en la escuela, instituto e incluso universidad no me gustan porque son pesados y muy aburridos. De esos recalco sobre todo Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Marquéz que realmente me desesperó. Por lo que es de libros no académicos ninguno ya que si veo un libro que no me atrae no lo leo y punto.

¿te laten las películas románticas?
Algunas sí y otras no, depende de la película y la historia que cuenta. En general no soy de romanticonas empalagosas pero algunas me sorprenden.

¿cuál es tu comida favorita?

El chocolate con leche y avellanas, mmmmmm

¿cuál es tu color favorito?

Azul.

Y ahora las 11 cosas sobre mí, algunas se parecerán a las que he dicho en otro premio en mi otro blog pero no veo razón para no ponerlas ya que siguen siendo cosas sobre mi. ^_^

1: Como habréis notado por el blog me fascinan los vampiros, licántropos y demonios.

2: No soy capaz de escoger un estilo de música fijo, me gusta el rock, pop, disco, tecno, latino, dance. Lo único que no soporto es el rap.

3: Soy una adicta a los videojuegos de rol.

4: A pesar de tener 20 años y amigas con las que salir, a menudo prefiero quedarme en casa a leer un libro o escribir, soy rara. xD

5: La escritura para mí es más que un hobbie, es mi pasión, mi desahogo, realmente siento que no podría vivir sin escribir.

6: Me encanta ser inteligente, pero si pudiera aprobar sin estudiar también sería feliz. Muy feliz.

7: Me encanta leer, es como si fuera una segunda parte de mi misma.

8: Soy muy inquieta, no puedo quedarme quieta en un sitio más de cinco minutos, a partir de ahí me pongo a mascar un chicle, rilar mis dedos, cualquier cosa con tal de mantenerme ocupada.

9: A pesar de que me gusta dibujar no lo hago nada bien y soy incapaz de copiar exactamente una imagen.

10: Sueño con publicar algún día una novela propia.

11: Tengo un gran problema con encariñarme con personajes de mi historia, y al final siempre acaba doliéndome hacerles cosas malas.

Y bueno nominar a 11 blogs con menos de 200 cientos seguidores no es sencillo pero entre los blogs he encontrado algunos así. Que por cierto me he fijado en que la mayoría de mis blogs favoritos tienen relación con los juegos del hambre. Realmente estoy obsesionada con esta saga. xD

Memorias de un Leprechaun. Retrato de un asesino.

La última vidente.

Una humana vampírica

Howl (Kirtashalina)

Dos Almas.

JACOB&NESSIE

Carbón en las venas.

Estuve ciego.

La vida de Rue Mellark Everdeen

La vida de Ennobaria 


La vida de Madge

Y Finalmente mis onze preguntas.

1. Que es lo que te motivó a crear tu blog?

2. Normalmente de que generos lees?

3. De todos los libros que te hayas leido hay alguno que te fascine realmente. ¿Por qué?

4. ¿Admiras a algún autor?. Si, si., cual y por qué, ¿que es lo que más de gusta de el?

5. ¿Has dejado de leer algún libro por foljera o porque haya dejado de gustarte? Si, sí Cual.

6. A lo hora de leer ¿que es lo que más amas y más odias en un personaje ficticio? Me refiero principalmente a rasgos de carácter.

7. ¿Te gustan los libros que suelen nomear clásicos de la literatura (Romeo y Julieta, El quijote, Cumbres borrascosas, etc.)? Si si, nomea un clásico de los que te hayas leído que te haya gustado especialmente y dime por qué.

8. Película favorita y por qué

9. Eres fan de algún grupo musical o cantante. Cual.

10. Algo que te guste especialmente.

11. Algo que odies.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 8

8


- ¿Reemplazar recuerdos? — Preguntó Anne.

- Pues si. Verás Anne como bien sabes nosotros podemos borrar la memoria. El caso que ese acto hace desaparecer el recuerdo, pero no cambia el transcurso del tiempo y la gente a la que salvamos vuelve a casa tarde, sin saber por qué ha tardado y que ha ocurrido. Ante esa situación hacen preguntas y eso a veces trae problemas, por lo que los seyen pretendemos evitar preguntas contestándolas antes de tiempo. Con una mentira que convertimos en recuerdo. — Contestó Jaymie

¿Como? No lo entiendo muy bien” Dijo Anne, entonces algo confusa.

- A ver como te lo explico mejor... Como bien sabes nosotros podemos introducirlos en la mente de otros para leer pensamientos o engañarlos haciéndoles que están viendo algo que no está ocurriendo. Con esto me refiero a las ilusiones. Pues bien al poder acceder a sus recuerdos nosotros podemos manejar las ilusiones para introducirlas dentro de su memoria y hacerles creer que son un recuerdo más. Por lo que de algún modo estamos remplazando los recuerdos perdidos por otros que son falsos.
Un buen ejemplo es tu caso, pues tu crees haberte separado de tus padres y perdido en la noche. Luego yo te encontré y te guié hasta tus padres que luego encontramos muertos cuando la verdad es que tu no te perdiste sino que estuviste con tus padres todo el tiempo y lo viste todo — Explicó Jaymie dejando una nota de arrepentimiento en sus últimas palabras.

Al oír a Jaymie decir eso Anne volvió a pensar en una de las preguntas más importantes que quería que Jaymie contestara. El asunto de sus padres y la pérdida de ese trozo de memoria.

- Lo siento pero no podía permitir que te derrumbaras — Se disculpó Jaymie.

A Anne le sorprendió mucho la respuesta, Jaymie hablaba como si eso fuera realmente a pasar cuando en realidad no sabía nada. ¿O si?

- Si lo sabía yo... — empezó Jaymie

"¡Bueno que importa! "Oyó Anne al leerle la mente y miró a Jaymie extrañada. ¿Que era lo que no importaba?

Supongo que no esperaras que te deje ver todos mis pensamientos” le comunicó Jaymie mentalmente.

- ¿Que me dejes ver? ¿Es que acaso puedes bloquearme? — le preguntó Anne sorprendida, en voz alta.

"Pues claro que si.” Le contestó Jaymie. — Pero eso ahora no importa Anne. Seguiré, ¿de acuerdo? — Anne asintió y Jaymie continúo su relato.

- Si lo sabía. Porque lo vi. Cuando yo te salvé de aquellos vampiros. Vi que estabas traumatizada y que podrías matarte, pero de verdad. No de ese modo tonto en que intentaste hacerlo después. Y yo no podía permitirlo; ya que no había podido salvar a tus padres quería salvarte a ti — Explicó. Anne no dijo nada, al final su primera suposición era cierta. Jaymie le había borrado la memoria por su bien. Parecía mentira que por unos instantes ella se hubiese empeñado en verlo todo más negro de lo que era.

- De todos modos eso ahora no importa. Lo que quería decirte es que en este caso yo remplacé tu recuerdo por otro para que no supieras que te he borrado la memoria. Pues bien, eso es lo que quiero enseñarte. — Le aclaró Jaymie

- ¿No va a ser complicado? — Preguntó Anne insegura.

- Claro que no. Será fácil al igual que el poder mental y el entrenamiento. Solo que en este caso necesitaras más concentración. — contestó Jaymie

- ¿Y como me vas a enseñar? — Se interesó Anne.

- Con una sencilla práctica. Vas a adentrarte en mi mente y borrar de ella el recuerdo de el dolor que mi infligiste sin querer y luego sustituirlo por otro en el que eso no haya pasado. No te preocupes eliminaré todas las barreras que haga falta pero debes estar totalmente concentrada. ¿Vale? — Le explicó Jaymie.

- De acuerdo lo haré— dijo Anne decidida y cerró los ojos con el fin de concentrarse mejor pero Jaymie negó con la cabeza.

- No cierres los ojos Anne. Si cierras los ojos no veras nada ni dentro ni fuera de la mente. Porque obviamente uno no puede ver con los ojos cerrados. Para ver lo que hay en la mente de alguien debes mantener los ojos abiertos y concentrarte en ese objetivo. — Indicó Jaymie. Anne abrió los ojos comprendiendo y se disculpó:

- Lo siento Jaymie probaré otra vez— Dijo. Respiró, hondo, se concentró y consiguió adentrarse en la mente de Jaymie.

La mente de Jaymie era sorprendente al estar sin barreras Anne podía ver todo lo que había vivido Jaymie pero su conciencia le recomendó que se centrara solo en lo referente a ella y Anne le hizo caso. Se adentro en la mente de Jaymie buscando todo lo que tuviera que ver con ella y lo vio todo. Los primeros recuerdos se remontaban a hace diez años cuando Anne tenía siete años y conoció a Jaymie por  primera vez. Se veía a los padres de Anne junto con una niña de rizos anaranjados y adorables ojos verdes que iba de la mano de la madre, que Anne instantáneamente reconoció, era ella de pequeña. Pero eso no era lo que buscaba.

Siguió buscando y pudo ver su crecimiento, las noches contando las historias, su cara cuando le reveló a Jaymie la primera muerte y entonces vio la habitación de Jaymie, Jaymie iba a acostarse era la noche anterior a la muerte de los padres de Jaymie. Por unos instantes la mente de Jaymie se cerró pero Anne lo atribuyó a que Jaymie acababa de dormirse justo en ese momento.

Justo en el instante en el que Anne iba a abandonar ese momento para acercarse al encuentro de hoy los recuerdos cambiaron y otras imágenes se relevaron.


Anne y sus padres se encontraban de noche, en la calle, estaba muy oscuro y entonces dos personas prácticamente aparecieron de la nada. Se trataba de dos jóvenes un chico y una chica: ella tenía el pelo largo y ondulado castaño y los ojos marrones aunque tremendamente claros. El tenía el pelo negro azabache, largo hasta la nuca liso con la raya al lado y unos ojos azules cristalinos, era guapo, asustaba, pero era guapo. Lo malo no era la aparición de esas personas, era lo que eran realmente, a través de la mente de Jaymie Anne pudo verlo, eran vampiros.

Luego todo paso de un modo muy rápido, era como una pesadilla aunque parecía muy real, el vampiro miró fijamente a la madre de Anne quien no tardó mucho en dar unos pasos hacia el, cautivada y en unos segundos el la agarraba y la mordía. El padre de Anne retrocedió asustado pero la vampiresa le apareció por detrás y no tardó mucho en inmovilizarlo y morderlo. La joven Anne se hallaba terriblemente asustada, estaba temblando lo que le impedía echarse a correr, entonces el vampiro soltó el cuerpo de su madre y dio unos pasos hacia ella alegre, parecía que le divertía el miedo de la chica. En cuanto estuvo lo suficiente cerca el clavó sus ojos en ella y ella también cayó en la trampa, el vampiro se acercó un poco más y la mordió.


Anne se alejó disparada de la mente de Jaymie, ¿acababa de ver su propia muerte? Pero ella estaba allí y viva. ¿Entonces que es lo que había visto?

- ¡Bienvenida a mi infierno! — Comentó Jaymie sacándola de su meditación.

- ¿Que ha sido eso? — preguntó Anne.

- Una premonición, concretamente un sueño premonitorio. Llevo teniéndolos desde mi más tierna infancia — contestó Jaymie.

- ¿Desde la infancia? ¿Entonces no es otro poder de los seyens? — Siguió preguntando Anne.

- Si y no. Es lo que los seyens llamamos habilidades propias. Se trata de poderes o dones exclusivos de algún seyen. Pueden aparecer luego de la transformación o ser innatos. — Contestó Jaymie.

Anne se quedó callada, apenas podía creerlo Jaymie tenía premoniciones eso significaba que veía el futuro y si Jaymie veía el futuro...

- No exactamente. Solo predijo lo malo nunca lo bueno. Yo no sabía que te ibas a convertir en seyen, ni que íbamos ser amigas y tampoco sé si esto tiene solución. Y ahora ¿Podemos volver a lo importante? Si quieres salvar a la gente necesitas dominar tus poderes— Dijo Jaymie volviendo a interrumpir la mente de Anne.

- Supongo que no me vas a decir quienes eran los vampiros que mataron a mis padres— Dijo Anne y Jaymie negó con la cabeza.

- Aún no estás preparada para saberlo y visto esto no sé si estarás preparada algún día. Pondré algunas barreras para que no te despistes más pero vuelve a hacerlo y esta vez no te distraigas. —

- De acuerdo lo he entendido. No quieres hablar de eso. Seré buena y lo volveré a intentar. —  Accedió Anne y se adentró otra vez a la mente de Jaymie. Gracias a las barreras Anne pudo alcanzar el recuerdo que le interesaba, su descontrol, lo vio y luego se concentró en hacerlo desaparecer y el recuerdo desapareció, ahora venía lo más difícil.

Anne observó el recuerdo completo en busca de algo que le diera una pista sobre el mejor modo de cambiarlo y lo encontró: en el instante en que Jaymie le decía que iba a contestar a sus preguntas, ahora solo faltaba unirlo con el momento en que Jaymie le había recomendado que se calmara y listo.
Anne ideó el plan, todo empezaba cuando ella pronunciaba irritada esta frase:

- Jaymie tu...pero, ¿se puede saber que estás haciendo?, ¿no te das cuenta de que cualquiera podría verte y de lo que pasaría si eso ocurre? Si te descubren...Y otra cosa, ¿se puede saber a que juegas? Hace nada te ibas a ir para no volver hasta dentro de cincuenta o más años cuando ya nadie te reconociera. ¿Y ahora que?, ¿volviste?, ¿nunca te fuiste? ¿A que vino esta farsa si fue así? —  

Luego las palabras de Jaymie:

- Anne tranquilízate esto no te conviene.

Y a partir de allí venía el cambio.

- ¿Que me tranquilice? Pero tú...Yo...Esta bien pero, ¿me contestarás? — Dijo la Anne de la visión ideada

- Pues claro que si. Contestare lo mejor que pueda a esas preguntas que se han alojado en tu cabeza. Aunque seamos amigas hay secretos que no puedo revelar. — Dijo Jaymie y luego la historia seguía su curso y Jaymie le iba contando como funcionaban los poderes y las características de los monstruos.


Una vez ideada la ilusión Anne intentó unirlo con lo anterior, para reemplazar lo perdido, al principio le salió mal pero al segundo intento lo consiguió y salió de la mente de Jaymie satisfecha.

- Muy bien Anne— La felicitó Jaymie. Anne simplemente le dirigió una sonrisa de agradecimiento, poco después Jaymie, advirtiendo que era un poco tarde, dijo:

- Ahora vuelve a casa, descansa si lo necesitas. Esta noche va a ser muy importante para ti. Mañana seguiremos entrenando los poderes mentales, un poco cada día, hasta que lo manejes bien y yo pueda irme sin temer que a cada instante que pase tú estés en mayor peligro. —

- ¿Entonces, no te vas a quedar? — Preguntó Anne.

- Únicamente el tiempo suficiente para que estés lista para tu misión, Anne. Realmente no puedo quedarme lo de los años no era un farol. Yo solo volví porque te transformarte y necesitabas ayuda pero cuando sepas todo lo necesario me iré— Explicó Jaymie.

- De acuerdo— aceptó Anne.

- Me voy a casa, entonces—  añadió poco después.

- Hasta luego Anne — Dijo Jaymie.

- Hasta luego, Jaymie — se despidió Anne y se fue. Jaymie observó a su joven discípula irse mientras el sol amenazaba con ponerse. Era increíble lo tanto que había cambiado la suerte. Hace diez años ella se encontraba en Stern frustrada por su intento de suicidio que su instinto de supervivencia había vuelto a impedir y ahora era una persona más alegre, viva y además tenía una amiga y discípula, la adorable Anne.

Si, está ciudad es mágica” pensó ella.


Mientras tanto Anne se fue a su casa, cenó algo rápido y en vista de que aún no había anochecido, decidió hacerle caso a Jaymie y descansar antes de salir de noche. Se acostó en la cama y programó mentalmente el tiempo que quería dormir. Dos horas. Esperaba conseguirlo porque no quería perderse su primera noche como seyen.

Tal y como lo había previsto se despertó dos horas después. Ya era de noche pero aun así se sentía muy espabilada, no encendió la luz pues veía muy bien a pesar de la oscuridad, miró el reloj y comprobó que habían pasado exactamente dos horas desde que se acostó. Tal como ella lo había decidido. Le sorprendía la exactitud del tiempo pasado durmiendo ¿Es que acaso ahora era capaz de controlar sus horas de sueño?
¿Tenia que ver eso con los seyens? Bueno ya se lo preguntaría a Jaymie.

Se levantó, afortunadamente se había acostado ya vestida por lo que se ahorraba el tener que hacerlo de nuevo, buscó el cajón en donde había guardado las armas y lo abrió.

Observó por un instante su espada y su escudo mientras lo cogía parecía mentira que después de llevar seguramente muchos años pudriéndose en el escaparate de aquella tienda estas armas estuvieran tan nuevas.

Buscó una cinta o algo que atarse a la cintura para guardar las armas, no estaba segura de si las iba a usar enseguida y en el caso de que no las necesitara quería tener las manos vacías. Por fin la encontró, una cinta verde como su vestido por lo que pasará desapercibida fácilmente. La cogió y se la ató por la cintura y guardó su espada en el hueco entre la cinta y el vestido, en cuanto al escudo, lo colgó de la cinta y la pasó por la espalda por lo que el escudo quedó en la espalda mientras la cinta se extendía un poco por delante atravesando el pecho en diagonal y se anudaba en la cintura por un lado. Parecía de un bolso de colgar.

Una vez estuvo preparada Anne salió y voló explorando un rato hasta que vio unas manchas rojas en el suelo. Era... ¿sangre? Se acercó un poco, si lo era. Anne se posó y fue siguiendo el rastro, era posible que hubiera llegado tarde pero aun así quería luchar a matar al monstruo que seguramente había herido al humano, o lo había matado ya.

Según se acercaba pudo notar una energía, completamente distinta a la suya, sus sentidos la pusieron sobre alerta, estaba acercándose a un “enemigo”.
Entonces algo le ordenó pararse no era solo que ella se estaba acercando a un enemigo, también él se estaba acercando a ella, la había localizado.

Anne se concentró en su energía y exploró, no sabía si se le iba dar bien pero le daría una clave sobre a que se iba enfrentar. Exploró y pudo percibir un fuego, que se agitaba constantemente de la ira, pudo notar que se acercaba rápido y que no corría a dos patas sino a cuatro por eso era rápido. Y entonces lo identificó: el fuego, la ira, las patas, la rapidez, se trataba de un animal, concretamente un licántropo e iba a por ella.

Todo su cuerpo se tensó respondiendo a la lucha, Anne supo enseguida lo que tenía que hacer, sacó la espada y el escudo y se preparó para la batalla.

Aun así el licántropo la sorprendió y apenas pudo retroceder y defenderse con el escudo cuando el lobo grande se lanzó sobre ella.
Al chocar contra el escudo sin hacerle ningún rasguño el lobo se enfureció y se lanzó hacia Anne aterrizando justo enfrente de ella alzando la pata delantera.

Esta vez no le dio tiempo a sacar el escudo, el fue más rápido, su garra le arañó fuertemente la cara provocándole unos cortes en el lado izquierdo de la cara que no tardaron mucho en sangrar.

Fue entonces en ese momento, en el que Anne advirtió una cosa, aunque el monstruo era un animal su mente era humana y Anne podía adentrarse en ella con facilidad y así ver sus planes y predecir los golpes.

El licántropo bajó la pata un instante pero luego quiso volver a alzarla para repetir la hazaña pero Anne lo vio en su mente antes y giró la espada hacia esa pata y le dio con fuerza aunque no la suficiente para cortársela.

Mientras Anne notaba que las heridas de la cara se le curaban a una velocidad sorprendente, el lobo aulló de dolor, mientras la herida empezaba a sangrar, sangre más oscura de lo normal. Esa sangre le hizo recordar el modo de matar a ese monstruo. Había que desangrarlo o cortarle la cabeza.

El licántropo posó la pata con dificultad, al observarla, Anne se dio cuenta de que el corte era muy profundo, no le extrañaba que hubiera aullado así.
Entonces él levantó la otra pata pero otra vez Anne lo vio en su mente y se protegió con el escudo.

El licántropo la miraba fijamente, parecía mas furioso que antes, sus ataques aumentaron de intensidad y de rapidez y para colmo no todos eran planeados por lo que Anne solo pudo evitar con asombrosa rapidez a los ataques que veía en la mente pero los otros que no eran pensados la pillaban por sorpresa. Los primeros ataques que acertaron hicieron que ella se quejara, eran más fuertes y provocaban cortes más profundos, pero a medida que se sucedieron los aciertos ella se fue acostumbrando al dolor y pudo centrarse en sus movimientos.

Cansada de la batalla y su curso Anne decidió atacar, no podía esperar a que el licántropo se cansara, quería matarlo tan pronto como pudiera

Haciendo un esfuerzo consiguió retirar su espada en medio de la batalla y alzarla para atacar con ella al licántropo.

El golpe asestado hirió al licántropo la zarpa que había levantado este para atacarla otra vez, que no estaba herida lo que hizo que el licántropo se tambaleara mientras posaba o más bien intentaba posar las dos patas en el suelo sin lastimarse. Pues se notaba que las patas de delanteras estaban heridas y le dolían.

Con las patas delanteras doloridas el lobo ya no tenía fuerzas para seguir atacando a Anne pues aunque consiguiera erguirse sobre sus patas traseras el dolor de las delanteras le impedía seguir atacando a Anne con esas patas y para lanzarse sobre ella el animal necesitaba disponer de las cuatro patas para el salto.

Anne respiró hondo y aprovechando ese momento de flaqueza, se acercó al lobo, alzó la espada con la vista puesta en la cabeza del licántropo y se la cortó.

Poco después de eso el lobo pareció cambiar de forma, se hizo cada vez más pequeño y su largo pelaje fue desapareciendo a la vez que era remplazado por piel humana hasta que lo que había tendido en el suelo no era ya un lobo, sino un muchacho joven y muerto.

Anne le miró, en su cuerpo apenas había vestigios de la naturaleza lobuna, únicamente una cicatriz en forma de mordedura en el brazo.

En cambio sí que se conservaban las heridas de la batalla anterior, en sus brazos Anne pudo ver, cerca de las muñecas las marcas dejadas por su espada y por las que aún salía sangre. Pero ya no era sangre oscura sino que parecía tan clara como la sangre humana. Más bien lo era.

Anne observó el cuerpo un rato más y al final decidió alejarse del lugar, no quería estar presente cuando otros licántropos fueran a recoger a su compañero muerto, por alguna razón ella estaba segura de que no iban a dejarlo allí a la vista de cualquiera y de lo que esa persona podría averiguar.

jueves, 14 de marzo de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 7

7


Cuando Anne y Marina llegaron a casa de esta, su madre les dijo que la comida ya estaba servida y Marina, Anne y los padres de la primera se fueron a la cocina a comer.

Durante la comida el tema que dominó la conversación fue la desaparición de Esteban, por lo visto la policía no había encontrado nada en el bosque, (cosa habitual si el “asesino” era un licántropo), ni en el lugar en donde desapareció Esteban, salvo la sangre pero eso solo daba entender que a Esteban lo habían llevado hasta el bosque.

Luego de la búsqueda la policía interrogó a todos los amigos y familiares de la víctima pero ninguno sabía nada, ni siquiera Chase, el mejor amigo de Esteban. O eso era lo que parecía ya que enseguida quedó claro que ninguno de los familiares de Esteban creía que Chase no tuviera algo que ver. Incluso Marina había dicho que mañana aprovecharía que Chase no tenía que trabajar para reunirse con el y pedirle que le dijera realmente todo lo que sabía sobre lo ocurrido con Esteban y sin mentir.

Anne le preguntó a Marina porque no hablaba con Chase hoy y esta le contestó que no lo hacía porque hoy era sábado y Chase trabajaba los sábados.

— ¿Entonces cómo es que la policía pudo interrogarle? — preguntó entonces Anne.

— Eso es porque la policía tiene un trato especial cuando se trata de una investigación. Resumiendo tiene el completo derecho de interrumpir la tarea de un trabajador para. — Elena entrecomilló — “hacerle unas preguntas", como suelen decir ellos. — Contestó.

Anne envidió por un instante a la policía por poder hacer preguntas a cualquiera con el fin de averiguar lo que querían. A ella también le gustaría poder hacer eso.

Anne siguió un poco la conversación sobre Chase y Esteban y lo ocurrido esa noche pero luego de ver que por más que siguiera la conversación no conseguiría encontrar respuesta a sus dudas se desentendió de ella.

La familia de Esteban siguió un poco más con esa conversación antes de abandonar el tema e intentó hablar sobre cosas menos tristes, Anne también, quiso aportar algún tema de conversación pero por lo visto su cabeza no estaba por la labor. Quizás si dejaba de Darle vueltas a lo de la muerte de sus padres y a las preguntas que le hubiera encantado hacerle a Jaymie...

Sinceramente no entendía porque Jaymie no le había contado nada de la parte de memoria que le había robado.

Su primera suposición habría sido que Jaymie no quería que Anne sufriera demasiado, la necesitaba viva y cuerda para explicar lo de los seyens a otros que también tuvieran que saberlo. Sin embargo esa teoría no encajaba porque en el momento del ataque Jaymie no podría saber como le iba a afectar a Anne la muerte de sus padres, bueno, podría intuirlo pero nunca saberlo. Pero Jaymie no era alguien que tomara decisiones precipitadas basándose en una intuición o al menos no lo parecía.

En ese momento se dio cuenta de que no conocía a Jaymie o al menos no la conocía tanto como Jaymie la conocía a ella. Pues Jaymie seguramente se había metido muchas veces en su cabeza y por tanto la conocía muy bien en cambio Anne apenas sabia nada de Jaymie, ni su vida , ni sus pensamientos.

— ¿Anne? ¿Estás atenta o te has convertido en una estatua? — La pregunta de Marina la hizo volver a la realidad.

—Aún no, las estatuas no hablan — dijo Anne y se dio cuenta de que todos habían acabado salvo ella y comió a toda prisa mientras veía como Marina aguantaba la risa. Eso hizo sonreír a Anne y los padres de Marina enseguida se alegraron al ver la casi risa de su hija.

Cuando acabó de comer Anne ayudó a la madre de Marina a recoger la mesa y luego Elena lavó los platos y Anne y Marina se turnaron para secarlos.

En cuanto acabaron, Anne agradeció la comida a los padres de Marina y luego se despidió de Marina y su familia. Quisieron invitarla a cenar pero ella se negó. No sabía como conseguiría salir de noche sola para defender la ciudad luego de cenar en casa de Marina. Estaba segura de que algún miembro de la familia se habría ofrecido a acompañarla y adiós a su oportunidad de defender la ciudad.

Luego de salir de la casa de Marina, Anne se encaminó hacia su siguiente destino: la casa de Jaymie.

No sabía lo que encontraría allí pero esperaba que eso le ayudara a aclarar la muerte de sus padres y solucionar algunas dudas. Como por ejemplo: ¿Como se mataba a los monstruos?

Además necesitaba encontrar la mejor manera de controlar sus poderes, el de leer la mente le estaba saliendo bastante bien pero de los otros aún no sabía nada y algunos como el de borrar la memoria tenían que dominarse cuanto antes para evitar sorpresas desagradables.

En eso iba pensando mientras se encaminaba hacia un camino que partía desde la casa de Marina e iba hacia su derecha, no era el camino más seguro para ir a casa de Jaymie pero si el más rápido.

La alfombra de hojas se mostraba más abundante en aquella zona, tanto que habría resultado imposible no pisar las hojas pero en este momento Anne no le dio importancia a ese hecho, pues ella solo pensaba en llegar a casa de Jaymie y en respuestas.

Apresuró el paso y no tardó mucho en llegar a su destino.

La casa de Jaymie:


Por fuera era una casa distinta de las demás casas de las zonas pues en primer lugar era más grande, en segundo lugar estaba rodeada por una pequeña pradera únicamente atravesada por el camino que había seguido Anne y que llevaba a la entrada de la casa. Una pradera que en otra época estaría llena de flores pero que ahora solo poseía hierba y algunas hojas otoñales esparcidas por el suelo. Y en tercero lugar la casa tenía un color distinto al de otras casas. Era de color amarillo claro con puertas de madera pero también tenía en los bordes de las ventanas y de la puerta una decoración representada por líneas que formaban olas plateadas y doradas.

Anne se encaminó hasta la casa y se acercó a la puerta que sorprendentemente no estaba cerrada con llave, la abrió y penetró en la casa.

Al contrario de lo que sugería el exterior, la casa era sencilla en más de un sentido, con lo habitual en una casa y únicamente una habitación, la de Jaymie.

Anne cruzó un pasillo que partía de la puerta y que poseía a los lados derecho y izquierdo las puertas de las distintas estancias de la casa y miró alrededor no parecía haber nada fuera de lo normal. Entro en la cocina, nada, en el baño, nada y en la habitación de Jaymie, sorprendentemente, nada. Decepcionada y enfadada al mismo tiempo recorrió el dormitorio de cabo a rabo con los ojos, no podía creer que aquel viaje hubiera sido en vano.

Entonces notó una presencia conocida pero... ¿acaso no se había marchado?

Un ruido atrajo su atención, Anne volteó la cabeza a tiempo de ver su melena acastañada alejarse de la zona por el pasillo. Si era ella no había duda. Jaymie. Pero, ¿que hacía aquí?, ¿por qué había vuelto tan pronto?, ¿acaso había cambiado de idea y quería hacer algo?

Anne alejó esos pensamientos de su mente y se concentró en seguir a Jaymie no quería perderla de vista pues si eso ocurría Anne no recibiría las respuestas que necesitaba y entonces no sabría como actuar. ¿O si?

La melena acastañada se perdió entre el pasillo y salió por una puerta que estaba en el otro extremo del pasillo, Anne no entendía como no había visto esa puerta antes pero no le dio importancia y se encaminó hacía la misma salida por la que había salido Jaymie.

La pradera en la que Jaymie y ella se habían reunido tantas veces se abrió ante sus ojos. Era una extensión larga de hierba que empezaba delante de la casa y acababa en un tramo de sendero que llevaba por un lado a una parte del bosque de Stern y por otro a un camino que llevaba a uno de los tantos pueblos cercanos a Stern. En la pradera había un montón de hojas de colores que seguramente provenían de un árbol grande que se encontraba muy cerca de la casa de Jaymie. Anne miró alrededor sin duda el lugar era perfecto para esa conversación y la situación no podía ser mejor. Solo faltaba un detalle, ¿donde estaba Jaymie?

En el árbol” La voz de Jaymie sonó en su mente de manera tan clara que parecía que Jaymie estuviera delante de ella en ese momento. Anne levantó la vista al árbol y entonces la vio. Se hallaba sentada en una rama, su melena larga y acastañada habitualmente atada se hallaba ahora suelta y colocada detrás de las orejas. Sus ojos grises miraban a la nada y su sencillo y largo vestido gris oscuro estaba abierto por un lado, debajo de el parecía llevar la versión femenina de un pantalón pero era algo difícil de afirmar ya que Anne solo había visto esas prendas en hombres. Pero había un hecho en Jaymie que llamaba la atención antes que ningún otro. Se trataba de las alas. Eran grandes y muy luminosas, casi parecían tener luz propia y por encima de todo eran increíblemente bonitas, allí tan grandes con tanta luz. No parecían reales.

Jaymie se rió por lo bajo al ver la mirada asombrada y a la vez maravillada de Anne.

"Y eso que aún no me viste con la piel brillando a la luz de la luna. Esa si que es una imagen digna de ver"Le comunicó mentalmente a Anne.

Gracias a la risa Anne pudo regresar a la tierra y dijo:

— Jaymie tu...pero, ¿se puede saber que estás haciendo?, ¿no te das cuenta de que cualquiera podría verte y de lo que pasaría si eso ocurre? Si te descubren...Y otra cosa, ¿se puede saber a que juegas? Hace nada te ibas a ir para no volver hasta dentro de cincuenta o más años cuando ya nadie te reconociera. ¿Y ahora que?, ¿volviste?, ¿nunca te fuiste? ¿A que vino esta farsa si fue así? — La voz de Anne iba subiendo de tono conforme iba haciendo cada pregunta y también su irritación con Jaymie.

- Anne tranquilízate esto no te conviene. — Aconsejo Jaymie pero Anne no le hizo caso y siguió, estaba tensa y enfadada y eso era peligroso aunque por otra parte era mejor dejar que se desahogara un poco, puede que así aprendiera controlarse un poco. Si es que eso era posible.

— ¡¿Que me tranquilice?!¡¿Pero tu sabes lo mal que me ha sentado tu ida?! Me he convertido en seyen y tú... — En ese momento Jaymie lo vio. Vio el descontrol de Anne pero no pudo pararlo o no quiso. Un dolor lacerante la recorrió de arriba abajo, Jaymie se apretó a la rama y luchó por mantenerse sentada en su árbol. Casi había olvidado esa sensación. Todo su cuerpo quemaba ardía y de que manera. Era como si la estuviesen quemando viva. Jaymie respiró hondo y aunque todo su ser se lo pedía a voces no gritó pero no pudo evitar retorcerse disimuladamente y esperó. Y tal como empezó el dolor terminó, Jaymie se retuvo de suspirar aliviada y entonces se concentró en Anne que la miraba preocupada por ella y un poco horrorizada de si misma.

— ¡Oh! ¡Dios mío Jaymie que he hecho! — Exclamó. — ¿Te encuentras bien? — Jaymie bajó delicadamente del árbol y en cuanto tocó el suelo sus alas desaparecieron.

—No te preocupes, estoy bien. Verás Anne nuestra especie tiende a extremar algunos sentimientos que provocan reacciones fuertes por nuestra parte. Por ello el descontrol es algo habitual. Tú no tienes la culpa de nada. — Dijo Jaymie.

— Eso no lo justifica. Yo te ataqué con mis poderes y...lo siento, ¿sufriste mucho? — Insistió Anne en su disculpa. Jaymie negó con la cabeza.

— No más que otras veces. Algunos sentimientos fuertes, como la ira, despiertan nuestros poderes. No es algo muy agradable para el que lo sufre pero es bastante útil como defensa cuando los monstruos nos ponen en situaciones incómodas. Los incapacitamos antes de que tengan tiempo de atacarnos y así evitamos combates innecesarios— Explicó.

— Ya pero aún así... — empezó Anne pero Jaymie la interrumpió:

—Aún así nada, ¿vale? No te disculpes más lo ocurrido no fue nada malo, al contrario te ayudará a controlar tus poderes. Y ahora si me escuchas contestare lo mejor que pueda a esas preguntas que se han alojado en tu cabeza. Aunque seamos amigas hay secretos que no puedo revelar.                     Querías saber como se controlaban los poderes. Pues bien un poder no se puede manejar si no se conoce. Lo que quiero decir es que el primer paso es conocer tus poderes, ver o sentir su efecto. El efecto puede aparecer de improviso como señal de la transformación como el poder de leer la mente en tu caso o puede ser provocado como ocurrió con la ilusión de dolor que usaste hace poco. Una vez que un seyen ha visto o sentido ese poder tiene ya una breve idea de que funciona el poder y puede llegar a controlarlo. Habitualmente por medio de la práctica. Medio que utilizaremos para que aprendas a controlar tus poderes. — Informó ella.

- ¿Me...Me vas a entrenar?, ¿tu? — Preguntó Anne extrañada, no se esperaba eso de su amiga.

- Pues claro. Pero solo te enseñaré a manejar los poderes, para las luchas vas a tener que seguir practicando tú. Como bien sabes, abandoné las luchas hace mucho tiempo y no me gusta la violencia. — Contestó Jaymie e Hizo una pausa y siguió:

—Sin embargo sí te voy a decir como se matan a los monstruos. Primero debo hablarte de sus cualidades, pues al igual que nosotros ellos tienen poderes y facultades insospechadas. Los licántropos tienen más fuerza y velocidad que los humanos pero eso solo es cuando son lobos; y aún así los seyens les superamos. También son más resistentes, de tal modo que la única manera de herirlos es con algo punzante y metálico; como, por ejemplo, espadas como la tuya. Solo se les pude matar desangrándoles o arrancándoles la cabeza. Los vampiros son fuertes, ágiles y muy rápidos, tanto como nosotros cuando volamos, también son capaces de despertar una particular atracción en los humanos e inducirlos a acercarse a ellos. En eso ellos tienen que rivalizar con nosotros, los seyens. Pues nosotros también despertamos una atracción especial en los humanos, que además anula la de los vampiros o cualquier otro monstruo que la tenga y la reemplaza por la nuestra. También atraemos a los monstruos pero de un modo muy distinto. Resumiendo cualquier monstruo que recibe esa atracción desea destruirnos a cualquier precio y alimentarse con nuestra sangre, carne o alma.

Al oír eso Anne se estremeció pensando en la cantidad de monstruos que la atacarían.

— Pero dejemos este tema pues mi intención al contarte esto no era asustarte es solo que...bueno es la primera vez que cuento esto después de muchos años. Es normal que con la emoción me haya desviado del tema. — Dijo Jaymie con una sonrisa tranquilizadora y al verla Anne también se tranquilizó y Jaymie siguió contando:

— Los vampiros solo se pueden matar decapitándolos o quemándolos. Los licántropos cortándoles la cabeza o atravesándoles el corazón, pero eso ya es más complicado. En cuanto a los demonios. Ellos son los más difíciles de caracterizar. Poseen varios poderes completamente distintos y pueden camuflarse transformándose en algo distinto de lo que son realmente. No todos se transforman en lo mismo, algunos se transforman en animales y otros en personas. Pero a pesar de todo nosotros podemos localizarlos siempre. El modo de matarlos depende el demonio pero normalmente hay que separar el corazón del cerebro. Algo que se suele hacer cortándoles la cabeza o arrancándoles el corazón ¿lo entendiste Anne? — acabó Jaymie y Anne asintió.

— Bien...repíteme las cualidades y el modo de matar a los monstruos. — Dijo Jaymie

- Bueno, pues, los licántropos son más rápidos, resistentes fuertes y... — Anne se interrumpió pues acababa de ver un licántropo o eso le pareció a ella.

- Sigue, no te asustes. Solo son unas pocas ilusiones para meterte en contexto. — La voz de Jaymie sonó tranquilizadora en su mente y gracias a eso Anne pudo seguir.

- Pero solo cuando son lobos y se matan desangrándoles o decapitándoles. Los vampiros son ágiles, fuertes y muy, muy rápidos— Anne vio otro monstruo aunque en este caso no era un licántropo sino un vampiro, pero no se asustó estaba preparada. “Jaymie tienes que enseñarme a hacer eso.” Comunicó mentalmente a Jaymie antes de seguir:

- Solo se les mata decapitándolos o quemándolos y...


— ¿Qué has dicho Anne? ¿De verdad quieres que te lo enseñe?— preguntó Jaymie ilusionada e interrumpiéndola mientras la visión desaparecía.

- Sí— Contestó Anne.

- Bien, lo haré pero antes dime ¿como se mata a los demonios? — Dijo Jaymie

- Pues, depende del demonio pero básicamente hay que cortarles la cabeza o arrancarles el corazón— Contestó Anne.

— Bien. Lo has entendido y ahora te enseñaré... — empezó Jaymie y Anne se ilusionó con la capacidad de crear ilusiones pero entonces su amiga vaciló y dijo:

— Bueno, mejor te enseño otra cosa. Algo más importante.

— ¡Jaymie! — protestó Anne.

— No te preocupes tiene que ver con las ilusiones. Te voy a enseñar a reemplazar recuerdos. — Le explicó Jaymie

miércoles, 6 de marzo de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 6

Anne:


6


Anne se encontraba en el campo recogiendo patatas y poniéndolas en una cesta, se había levantado temprano y completamente despierta a pesar de haberse acostado muy tarde la noche anterior cuando se había estado entrenando.


— Esta noche, al fin todo cambiará. —Afirmó ella en voz baja y sonrió.

—¡Vaya, has recuperado la alegría! — comentó Marina al verla.

— Buenos Días Marina — saludó Anne sin perder la sonrisa.

— Buenos días. — Le dijo Marina devolviéndome el saludo, acababa de llegar, hecho que sorprendió bastante a Anne, normalmente Marina era la primera en llegar al campo. Al mirarla a la cara, Anne también se dio cuenta de que parecía cansada. ¿Habría tenido una mala noche?

— ¿Dormiste bien esta noche? Pareces cansada — Dijo ella, preocupada. Ella negó con la cabeza.

—Mi hermano ha desaparecido. Ayer por la noche, salió, bueno, se escapó de casa para salir y no volvió. Mis padres y yo lo hemos buscado durante horas pero no lo encontramos y yo vi...vi. —Explicó ella y sin previo aviso se echó a llorar.

- Marina, tranquila, seguro que estará bien. Lo encontraras. — La consoló Anne con tono dulce. Pero, por favor dime que has visto"Pidió.

— Sangre. Anne, ¿Y si está muerto? — respondió Marina mientras intentaba secarse las lágrimas que no paraban de resbalarle por la cara. Anne odiaba verla así tan triste y lo peor era que Marina seguramente, tenía razón a su hermano podrían haberlo matado y ocultado en algún lugar. Si hubiera ocurrido eso los asesinos serían licántropos, pues Jaymie le había contado que ellos acostumbraban a enterrar sus víctimas después de alimentarse de ellos, (hasta dejar únicamente los huesos), y por eso la gente que atacaban desaparecería, aunque en ocasiones alguien encontraba los huesos de alguna de sus víctimas y los licántropos lo mataban. Pero también podrían haberlo transformado, en ese caso podría haber sido un vampiro o un licántropo, y el hermano de Marina aparecería en algún momento. Pero se negaría a acercarse a ella, o a volver a casa y tendría unos compañeros nuevos que en realidad serian, vampiros, si el se transformó en vampiro, o licántropos si el se transformó en licántropo.

A pesar de que le doliera ver a Marina sufrir, Anne sinceramente prefería la primera opción, estar muerto era malo pero ser transformado en un monstruo, era peor. Pasar la eternidad asesinando y alimentándose de lo que uno mata... Le daba asco y aun por encima no poder acercarse a sus conocidos para evitar sentir deseo de alimentarse de ellos. Eso sí que era horrible.

— Tranquilízate, seguro que está vivo. — La reconfortó Anne, no había razón para ponerse en lo peor.

— Puede que tengas razón. —Admitió Marina más tranquila.

Entonces a Anne se le ocurrió una idea que podría alegrarle el día a Marina y de paso la ayudaría a averiguar lo ocurrido, comer en su casa con su familia para reconfortarles y ayudarles en lo que pudiera. Mientras esperan a tener noticias.

—¿Me invitas a comer a tu casa? — Preguntó Anne

— ¿porque quieres ir a mi casa? —Se extrañó, Marina.

— Necesito compañía y creo que te reconfortará tener una amiga a tu lado. Al menos mientras tu hermano no aparezca. — Le contestó Anne.

—Tienes razón — Admitió la otra.

Siguieron trabajando un rato más y cuando juzgaron que era suficiente para la comida se fueron a casa de Marina.

— ¿Sabes lo que más me preocupa? — dijo Marina mientras caminaban por un sendero bordeado por árboles con hojas naranjas, rojas, amarillas, marrones y de otros colores parecidos, algo normal considerando que estaban a principios de octubre. El verano había dejado paso al otoño y eso se notaba en el paisaje: el cielo había dejado de estar casi eternamente despejado y ofreciendo días soleados, para volverse medio nublado, es decir que a veces estaba nublado y a veces despejado, también hacía más frío pero Anne apenas lo notaba; por eso no había cogido una chaqueta, a pesar de que casi todo el mundo, (Marina incluida), la tenía, porque no tenía frío. Los árboles también habían cambiado, sus hojas, habitualmente verdes, habían pasado a amarillas, naranjas, marrones y verdes y amarilla. También se les habían caído, unas cuantas, formando alfombras que Anne tuvo cuidado de no pisar. No quería deshacerlas con los pies, le encantaban, toda esa mezcla de colores y de luces era maravillosa, lo mejor del otoño; su estación favorita.

—Anne, ¿me haces caso? ¡¿O estoy hablando con un árbol?! — replicó Marina notando la distracción de Anne, ella contuvo una risa que había estado a punto de surgirle al imaginarse un árbol caminando al lado de Marina y dijo como siguiéndole una broma:

—Bueno, para empezar los árboles no andan. — A Marina se le escapó una risita baja, genial, estaba recuperando la alegría. Una de las cosas que le encantaba de Marina era que también tenía una increíble y imaginación y que no hacía falta leerle la mente para saber lo que rondaba por su cabeza, ella siempre lo decía en voz alta.

— Veo que estas despierta. —Afirmó Marina — ¿Lo quieres saber o no? — añadió.

—Sí, claro. — Dijo Anne con una sonrisa incitándola a seguir. Marina pareció vacilar "En realidad no me preocupa tanto, es una tontería"

— Tranquila no me reiré — la tranquilizó Anne, no entendía porque le costaba tanto seguir y no le apetecía meterse en su mente pero como Marina no se lo dijera acabaría haciéndolo.

— Verás...lo que me preocupa es que nunca llegó a conocerte — dijo ella, al oír eso Anne se percató de que ella apenas le había hablado de su hermano, casi no sabía nada de el excepto su nombre, Esteban. Marina parecía apreciarlo mucho pero nunca se lo presentó. Anne supuso que el hecho de que el fuera obrero y trabajara todos los días salvo el domingo hasta muy tarde influía algo.

Como Anne no quería meterse en problemas familiares, si es que los había, optó por seguirle hablando de la desaparición de su hermano.

—Dices que el se escapó de casa para salir, ¿verdad? — Preguntó Anne y Marina asintió con la cabeza; — ¿pero el salió solo? —siguió preguntando.

—No, salió con su mejor amigo, Chase, este lo vino a buscar y se escaparon a escondidas. No los seguí porque eso es algo habitual, sobre todo desde que empezaron las muertes. Me límite a volver a apagar la luz de mi habitación y a dormirme y no sé cuanto tiempo pasó hasta que mis padres me despertaron asustados y tremendamente preocupados. Me dijeron que habían entrado en la habitación de mi hermano y no estaba. Al principio no me extrañó, tarde o temprano mis padres descubrirían que mi hermano hace caso omiso de sus normas, así que, ¿por qué no ahora? Sin embargo en cuanto ellos me llevaron a la cocina para preguntarme si había oído algo miré hacia el reloj de la pared, y me di cuenta de la hora. Eran las cuatro de la mañana y mi hermano acostumbraba a volver antes, fue en ese momento en que me preocupé realmente por el, ¿le habría pasado algo? Mis padres me preguntaron si había oído algo, si mi hermano se había ido por su propio pie o si se lo habían llevado y si estaba solo. Les conté que Chase le había ido a buscar y que mi hermano se había ido con él, mis padres me regañaron por no impedírselo y luego decidieron que iríamos a buscarlo. Buscamos por las zonas cercanas, lo llamamos y nadie nos contestó, fue entonces cuando vi la sangre, unas pocas gotas desperdigadas dirigiéndose hacia el bosque. Nos adentramos en el bosque llamándolo otra vez pero no encontramos nada y mi hermano seguía si contestar a las llamadas. Al final desistimos y volvimos a casa, esta mañana mi madre le ha comentado el caso a la policía. Van a, ¿como se dice? Ah, si "peinar la zona". — Relató Marina.

Anne asintió enterada, aunque la última expresión le llamó la atención, ya que no la conocía. Pero supuso que tendría que ver con explorar la zona y buscar señales de él.

No tardaron mucho en llegar a casa de Marina, pues ellas vivían bastante cerca la una de la otra, y en cuanto llegaron, una mujer, que estaba echando comida a unas gallinas, se giró hacia ellas y se acercó. Se trataba de Elena la madre de Marina.


—Hola hija, deja que te lleve yo la cesta a casa. — Propuso la mujer, amable. Marina le entregó la cesta y le dio las gracias.

—De nada. Buenos días Anne. — Dijo la madre de Marina y entró en una casa pequeña que estaba casi pegada al corral.

Marina y Anne siguieron a la madre de Marina al interior de la casa hasta la cocina, allí Anne dejó su cesta y Marina preguntó a su madre.

- ¿Mamá, se puede quedar Anne a comer? —

- Por mi si pero no sé si tu padre aceptará — Contestó Elena. Justo en ese instante un hombre entró en la cocina.

- ¿Que es lo que no sabes si voy a aceptar, Elena? — Se interesó el.

- Bueno, nuestra hija quería saber si su amiga Anne podía quedarse a comer. — Le explicó su esposa. El hombre miró a Anne y ella mostró una sonrisa inocente.

- Si quiere, que se quede. — Concedió y entonces, reparó en la cesta que Anne había dejado en el suelo. — Marina, ¿por qué no acompañas a Anne a su casa para que deje lo que ha recogido? —Dijo.

—Sí, claro. — Contestó ella.

Anne y Marina salieron de la casa de esta y se dirigieron a la de Anne en completo silencio. Marina estaba un poco más alegre, pero no parecía tener ganas de hablar, cosa bastante normal considerando lo ocurrido con su hermano.

En cuanto llegaron ella sonrió y dijo:

— Gracias

- ¿Gracias por qué? — preguntó Anne mientras entraban en su casa.

- Por animarme, sobre todo después de lo que te ocurrió. — Contestó ella

- Supongo que te refieres, a la muerte de mis padres. La verdad es que el hecho me ha afectado mucho, quizá demasiado. — Intuyó Anne y dejó la cesta en la entrada, ahora mismo no le apetecía ir hasta la cocina. Más Marina negó la cabeza. Ella lo encontraba normal, si estuviera es su lugar, quizás haría lo mismo o algo peor.

- No te ha afectado tanto como tú crees. Solo te has deprimido un poco. Cosa bastante normal considerando como lo has vivido— Le aclaró entonces, su amiga.

Anne miró a Marina extrañada, ¿que quería decir ella con eso de como lo había vivido? Anne solo había visto los cuerpos de sus padres en el suelo con una marca en el cuello y restos de sangre, nada más. Igual que la mayor parte de los familiares y amigos de la gente que había muerto.

- Marina, ¿a que te refieres con eso de como lo he vivido? — Preguntó Anne, tenía la sensación de que algo se le había escapado pero, ¿que?

- Pues a que... No debe de ser nada bueno ver morir a sus padres. — Contestó Marina.

Anne se quedó helada, ¿había oído bien? ¿Realmente Marina había dicho que Anne había visto morir a sus padres? Eso era imposible. Si ella hubiera visto a sus padres morir lo recordaría.

Además a sus padres los habían asesinado unos vampiros, ¿si los hubiera visto no se supone que ella también estaría muerta?

- ¿Anne? ¿Te encuentras bien? — Se preocupó Marina, ya que su amiga se había quedado paralizada y tan blanca como la cal.

- Si, será mejor que volvamos a tu casa. — Contestó en cuanto se repuso.

- Si, ya falta poco para la hora de comer. — Coincidió Marina y salieron de la casa de Anne para dirigirse a la de Marina. Anne no paraba de darle vueltas a lo ocurrido. No entendía porque no recordaba como habían muerto sus padres ni como se había salvado ella.

Mientras reflexionaba recordó una historia que le había contado Jaymie hace mucho tiempo.


Todo había ocurrido hace un año, quizá dos, y había sido justo después de que Jaymie le contara por primera vez que eran los seyens.

Jaymie y Anne se hallaban en el campo, sentadas y rodeadas de flores primaverales, era de noche y no había ninguna luz aparte de la que la luna llena reflejaba sobre la piel de Jaymie, un brillo peculiar que convenía a iluminar un poco la zona en donde estaban sentadas ellas.

Jaymie le estaba relatando a Anne como un seyen había salvado a una humana mientras sus compañeros derrotaban a los monstruos que habían intentado matar a la humana.

Luego de volar un rato el seyen distinguió lo que parecía la casa de la humana, bajó y se posó en el suelo, enfrente de la casa. Soltó a la humana, que abrió la boca para hablar pero antes de que ella pudiera hacerle ninguna pregunta el seyen se adentró en la mente de ella e hizo desaparecer de ella todo lo que tuviera que ver con el ataque que había sufrido la mujer. Luego de eso el seyen se fue a tal velocidad que ella no lo vio irse. Solo sintió una corriente de aire. — Relató Jaymie.

Anne dejó que el recuerdo se esfumara por si solo, ahora lo entendía todo.

Ella había sido atacada por unos vampiros, sus padres habían muerto en el ataque pero ella había sobrevivido.

Había sobrevivido porque la había salvado un seyen y no recordaba nada porque ese seyen le había borrado la memoria.

Anne solo conocía a un seyen que la apreciara lo suficiente para hacer eso. Jaymie.

Sin embargo aún había algo que Anne no lograba entender ¿Por que Jaymie le había borrado la memoria?

Solo había un lugar donde podría hallar la respuesta a esa pregunta y a otras más: La casa de Jaymie.

Anne decidió que esta tarde iba a ir a casa de Jaymie, a buscar respuestas a sus preguntas...

viernes, 1 de marzo de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 5


Dejo el siguiente, perdonad la tardanza pero esta semana apenas he podido respirar, mucho trabajo, además estoy algo malilla, más información en el blog y en mi twitter. https://twitter.com/Paulabna luego pongo la imagen junto a la del waatpad, espero que os paseis.
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5


Poco después de la partida de la chica Víctor se encaminó a su casa, mientras un ligero picor se manifestaba en su ojo derecho, pestañeó pero el picor seguía presente, razón por la que con una mano apartó delicadamente los mechones de pelo que le tapaban completamente ese ojo y acarició la zona con los dedos. Sus dedos recorrieron la zona tranquilamente y solo se pararon al tocar una cicatriz que le atravesaba el ojo formando lo más parecido a la marca de unas garras afiladas. Esa marca se la había dejado un licántropo, concretamente su hermana al transformarse en uno pues, la pobre, había sido mordida por uno de los licántropos que habían atacado a su padre.

Víctor, recorrió la cicatriz, durante cierto tiempo, estaba seguro de que el picor venía de allí, pero la falta de espejo le hizo desistir confiando en que el picor no tardaría mucho en pasar.

El carruaje no tardó mucho en pararse, está vez delante de la casa de Víctor.

En cuanto el salió del carruaje notó como una ligera brisa le movía el pelo hacia atrás y su piel que aún conservaba algo del bronceado que había adquirido durante el verano que ya se había acabado comenzó a brillar intensamente. Víctor miró su piel asombrado, cada vez había más pruebas de que se estaba convirtiendo en un seyen...

Entró en su casa y subió corriendo las escaleras hasta su habitación (la casa tenía dos pisos y las habitaciones estaban arriba). Allí se puso a rebuscar entre los cajones de su cómoda hasta que la encontró, era una libreta pequeña y vieja, Víctor la ojeó y vislumbró algunos dibujos de ángeles, si, era esa. Al comprobar que era muy tarde decidió ojearla en la cama por si acaso le venía el sueño y se dormía.

Una vez en la cama y con únicamente una lámpara pequeña encendida se dispuso a hojear la libreta.
En ella había varias historias de seyens que poco a poco iban revelando datos sobre los seyens, como a Víctor ya le habían contado todo sobre los seyens antes al leer las historias no tardó en recordarlo todo...

Los seyens eran una raza inmortal, encargada de salvar a los humanos de criaturas maléficas como los vampiros, demonios o licántropos, para conseguirlo los seyens poseían poderes: leer, la mente, provocar ilusiones de todo tipo, borrar la memoria, alejar cosas o personas de ellos con la mente lanzándolos por los aires y crear alas etéreas y volar.

Cuando salía la luna su piel brillaba de una forma muy peculiar y atrayente tanto para vampiros, demonios y licántropos, como para humanos. Pero ese brillo era especial, les defendía de las criaturas maléficas, haciéndoles absorber la energía de estas al menor contacto. Así no podían dañarlos.

Había más cosas, pero a Víctor solo le interesaba recordar lo esencial y además estaba demasiado cansado para investigar por lo que luego de posar la libreta encima de la mesa de noche, apagó la luz y se durmió.


La noche pasó lentamente y pausadamente, los sueños de Víctor eran extraños y todos tenían que ver con lo mismo. La ciudad, los asesinatos, esas criaturas demoníacas que los provocaban y por último, los seyens. Esos cazadores tan especiales. Todo ello hacía que el sueño de Víctor fuera cada vez más inquieto, de vez en cuando le asaltaban escalofríos y pensaba en sus amigos y en Layla. Si realmente era seyen, ¿de verdad estaba dispuesto a arriesgarlos para cumplir su misión? Lo podría perder todo...

Sin embargo, a la mañana siguiente todo le parecía muy lejano. A creer que solo fuera un sueño. De hecho podría serlo, al fin y al cabo el ojo no le picaba, y se sentía mejor que nunca. Se levantó, sin prisas, ya que hoy era sábado y el no trabajaba los sábados, se vistió y fue al cuarto de baño a lavarse la cara y peinarse.

Se restregó el agua por la cara sin apenas prestar atención, aun así advirtió que su piel parecía más suave que de costumbre, sobre toda en la zona derecha. Le quitó importancia enseguida, ya que era imposible que la piel fuera suave en esa zona. Justo donde tenía la cicatriz que le había infringido Giovanna. Poco después de secarse la cara, cogió un peine y observándose ante el espejo comenzó a apartar su pelo de los ojos para peinarlo bien. Cuando, luego de separar unos mechones de su lado derecho, entrevió algo que le hizo detenerse sorprendido.

La cicatriz había desaparecido...Víctor pestañeó varias veces. No. No podía ser. Su cara estaba intacta, no había, ni rastro de ella, ni de ninguna marca parecida. Era como si nunca hubiese estado allí.

Eso solo podía tener una explicación, aunque no le gustaba nada, que la cicatriz se le hubiera curado misteriosamente
Del mismo modo que se le curan las heridas a los seyens...

Víctor acabó de arreglarse, algo asustado ahora no había duda el era un seyen y eso no le gustaba.

Los seyens atraían a las criaturas maléficas de un modo increíble, les hacían desear matarlos y alimentarse de ellos a cualquier precio. Por eso muchos seyens podían morir a los primeros días de transformarse, atacados por un vampiro, licántropo o demonio.

Necesitaba defenderse sino el también sucumbiría. Su padre le había contado que los de su raza se defendían con armas blancas, ya que eran de las pocas a las cuales, fácilmente, podían transmitir su energía. Y solo las armas reforzadas con la energía “angélica” de los seyens eran capaces de lastimar a las criaturas maléficas.
El problema era que él no sabía luchar, bueno ya aprendería, lo principal era encontrar las armas. Su padre debió de guardarlas en algún lado, tal vez algún rincón de su habitación.

Inspiró hondo y se mentalizó para penetrar en esa oscura habitación, no era tarea fácil pues no había vuelto a entrar allí desde hace un poco más de cinco años. Tenía miedo de que lo abrumaran los recuerdos tanto de su padre, como de su muerte. Pues aunque había conseguida superarla, eso no significaba que no lo echara de menos. Cada día desde su fallecimiento...

Finalmente consiguió reunir el suficiente valor y se adentró en la habitación, esta era espaciosa y oscura, más oscura que la del propio Víctor. Quién nunca había entendido la predilección de su padre por colores tan sombríos como los que adornaban las paredes de su habitación.

Registró minuciosamente cada rincón de la estancia, y sorprendentemente no encontró nada que recordara a los seyens ni en las paredes, ni en ningún cajón de la cómoda o de la mesita de noche ubicada al lado de una cama doble, ni siquiera en los armarios lo que si encontró fue una llave dorada, justo encima de la mesita de noche.

En cuanto la cogió un recuerdo vino a su mente. Estaban su padre y él en esta misma habitación. Víctor lo rememoraba bien ya que por aquel entonces acababa de cumplir los dieciocho. Su padre acababa de citarle allí para algo muy importante, los dos solos o eso le había dicho:


- No comprendo, ¿A que viene tanto misterio padre? ¿Que hacemos aquí? ¿Es por lo de ayer? Le juro que no se volverá a repetir — Reclamó Víctor mientras penetraban en el cuarto y su padre cerraba la puerta.

- No se trata de lo que hiciste ayer, sino de como y porque lo hiciste. Cumpliste dieciocho hace apenas unos días y has cambiado. En tu interior están despertando poderes, hijo mío. Poderes que yo no poseía hasta que me convertí en seyen. —Le explicó entonces su padre con serenidad.

- ¿Poderes? — Víctor se alarmó. — No querrás decir que...

- No, afortunadamente no. Aún no te ha llegado ese momento, pero eso confirma algo que siempre sospeché, aunque me hubiera gustado que no fuera cierto. Que tú, hijo mío, estás destinado a ser un protector al igual que yo. — Protectores, así llamaba su padre, a los seyens en muchas ocasiones. Protectores de los humanos. Víctor simplemente asintió, sabía de lo que hablaba su padre, aunque no estaba seguro de la relación que tuviera que ver con que se hubieran citado allí.
Es por eso que te he reunido aquí. Te estás haciendo mayor, hij,o y ya no puedo guardarte más secretos. — Su padre abrió un cajón de la mesita de noche y sacó una llave que Víctor observó con curiosidad, — ¿Recuerdas la habitación de la planta baja de esta casa? ¿Esa a la que tantas veces intentaste entrar sin mi permiso?

- Bueno yo... — comenzó a armar una disculpa, Víctor, aunque no sabía que decir, siempre había tenido curiosidad por lo que había allí y el porque de que la sala estuviera siempre cerrada con llave. Más nunca consiguió entrar en ella.

- No hace falta que te disculpes Víctor, no estoy enfadado y no te he llamado para regañarte. Sino para entregarte lo que es tuyo por derecho, como mi heredero y futuro seyen. — Lo interrumpió su padre y le dio la llave. — Esta es la llave de esa habitación y es tuya ahora. Solo debes usarla si en algún momento te conviertes. Pues solo allí encontrarás lo necesario para cumplir tu misión, de darse la transformación


Víctor acarició la llave, pues claro, la habitación. Seguramente era allí donde su padre había guardado todo lo que tenía que ver con seyens.

- Señor Roswell, su desayuno está listo, ¿va a tomarlo ahora? — dijo Mary apareciendo de improvisto.

- Si, gracias Mary, retírate. — Le dijo Víctor a la criada y ella se fue mientras Víctor bajaba al comedor a desayunar.

Luego de desayunar Víctor cogió la llave de su padre y bajó a la planta baja. En cuanto llegó allí vio la habitación, puso la llave en la cerradura de la hay la giró, la puerta se abrió mostrando una sala espaciosa, por donde uno podía moverse con un arma sin dañar los muebles sin querer, pues los que había, un armario y una mesa pequeña con el espacio suficiente para una lámpara, y papeles y lápices para dibujar o escribir estaban alejados del centro, casi pegados a la pared que estaba llena de cuadros y dibujos de seyens, tanto juntos formando un grupo como luchando contra alguna criatura maléfica.

Víctor se acercó al armario y lo abrió, las había encontrado.

Eran dos espadas, la primera la reconoció al instante, era el arma de su padre, llamada Yagatán y la segunda era una espada un poco extraña, pues no tenía empuñadura sino que la hoja, fina se insertaba directamente en el dedo sin dañarlo.

La mano de Víctor fue directa a esa espada extraña, por alguna razón el sentía que debía manejar esa arma. No sabía por qué pero estaba predestinado a ella.

Víctor la cogió delicadamente, parecía vieja pero en cuanto la introdujo en el dedo la espada rejuveneció y se adaptó a sus movimientos, sintió que a pesar de no haber luchado nunca podría manejar no solo esa arma sino cualquier arma que tuviera al alcance.

Animado, acabó probando algunos movimientos con esa arma y se asombró de lo poco que tardó en manejarla. Sonrío, satisfecho de si mismo y siguió practicando. Puede que sobrevivir no fuera tan difícil como lo parecía pero aun así convenía estar preparado.

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Capítulo 30 :D

Ya vienen los reyes, por el arenal. Ya le traen al niño, un nuevo Capítulo. 🎶🎵 ...  ¡Ah! no, que no es así xD. En fin aquí teneís el nuev...

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