jueves, 28 de noviembre de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 21

Hola, ¿que tal? ¿Con ganas del capítulo que prometí por twitter ayer? Espero que sí porque me he esmerado mucho en que quedase decente, (más bien en suprimir las ganas de borrarlo de cuajo ; editando como una loca xD) . En este capítulo entramos en una nueva fase de la historia, se acabó la introducción, viene la acción, el peligro, la angustia, el miedo, la sangre xD,...todo esto y más en unos nuevos capítulos que os sorprenderán porque han pasado dos semanas desde que nuestros héroes se transformaron y todo ha cambiado pero, ¿para peor o para mejor? Eso es lo que tendréis que descubrir a partir de ahora en estos nuevos capítulos en los que no solo cambiarán los hechos sino también el punto de vista. Se acabaron los puntos de vista exclusivos de Anne y Víctor, dentro de nada os adentraré en la mente y en las vidas de nuestros villanos y podréis saber más cosas no solo sobre ellos sino también sobre Stern y la historia en sí. Cómo hemos llegado a esta situación con la que inicié la historia. ^_^

Solo una cosa más antes de dejaros adentraros en esa fase tan esperada Tengo ask, así que cualquier duda que tengáis sobre la historia o mi misma, comunicadmela aquí http://ask.fm/yuna6785 e.e. Os prometo que os responderé encantada :D

Y no me queda más que decir así que, ¡Preprarados, Listos, ya :D!

jueves, 7 de noviembre de 2013

Prólogo inesperado de la historia de Jaymie y noticillas

It's waiting, always trying I feel the hands of fate, they're suffocating. Tell me what's the reason Is it all inside my head Can't take it no more! ♪ ♫ ♩ ♬

Sorry angels, me emocioné, es lo que tiene obsesionarse con una canción hasta el punto de escucharla 123456789 veces xDDD. Por si no la conocéis se trata de Final Destination de Whitin temptation. Y bueno voy al lió que debería estar copiando la presentación del adjetivo de lengua española entre otras cosas que no quiero hacer u.u, el caso es que mientras iba dirección al "Árbol" (para quién no lo conozca es un super bastante baratito y con muy buenos artículos) de Santiago la inspiración me sorprendió mientras escuchada Final destination de Whitin Temptation con algo que me pareció ideal para lo que sería la historia de Jaymie, (que, sinceramente no sé ni siquiera si llegaré a escribirla pero lo voy a colgar igual), un pequeño prólogo, os lo dejo.


El destino, la fuerza más poderosa del universo. Llega cuando menos te lo esperas y lo arrasa todo consigo. Es sorprendente, cruel, inesperado y, sobre todo, no debes enfrentarte a él.

Ese fue mi gran error y lo pagué con creces. Creí que mi don me había sido otorgado para cambiarlo, para salvarlos a todos, no me di cuenta de que en realidad solo hacia parte de él, al igual que yo. Que no debía cambiar nada. 

Por eso estoy aquí, caí y la salvé. Cambié el futuro y lo hice para peor. Y todo eso sin ni siquiera advertirlo. Ella y yo no estábamos destinadas a conocernos, sino simplemente a cruzarnos. No debí salvarla y por eso estamos aquí, frente a frente, pero no como aliadas, sino como enemigas. Ella es la elegida, siempre lo ha sido, mal que me pese.

—No la escuches Jaymie, no la escuches y prepara tus armas. Olvida que en un tiempo ella fue tu hija y lucha — La voz de Eleonor sonó nítida y clara en mi mente recomendándome lo evidente. Pero ¿Cómo hacerlo cuando no hace mucho la tuve a mí cuidado, ayudándola y protegiéndola de los demonios que la acechaban? Estaba perdida.


¿Que tal?, ¿os gusta? La verdad aún está en fase de prueba porque la historia no está diseñada del todo, pero creo que me ha salido bastante decente. Lo único que me da rabia porque no estoy segura de que vaya a escribirla, predominantemente por falta de tiempo ya que como veis entre mis estudios, llevar al día los blogs, los foros en los que participo y escribir tres historias (Las de, ¿Me guardas un secreto? y They are waiting for me no cuentan porque son compartidas y no me toca a mi escribir.) no doy a basto, imagínense cuatro. xD También no me pongo con ello porque es una historia bastante dramática y como siempre me encariño con mis personajes ,(Amo a Gerard, aun no sé porque y los giros que tendrá Simeón en la historia son un poco culpa de mi peculiar cariño hacia el entre otros), no quiero comenzar a escribir, para luego enamorarme de alguno y cambiar la historia para favorecerle a él, ya que luego el final que le tengo planeado no me parecerá apropiado y no sabré como finalizarla y si hay algo que odio es bloquearme y dejar una historia a medias.

¿Qué, por qué presento esto entonces? Porque se me ha ocurrido y no podía dejarlo pasar, si, ya sé que preferiríais nuevos capítulos pero mi inspiración se ha ido para cuenca (es una frase hecha, no vayáis ahora a buscarla allí que no la encontrareis xD) y cuando conseguí que volviera la muy pilla no me trajo más que lo de arriba u.u. En cuanto a las ediciones me ha faltado muuuucho tiempo por la maldita facultad y sus horarios de mierda Y.Y. Lo mismo para la reseña de Renacer pero prometo ponerme a ello en cuanto pueda.

Y...se me olvida algo pero no sé el que. Ah, sí, no sé si habéis visto el nuevo gadget pero resulta que tengo Tumblr, es este http://miau---girl.tumblr.com/ por si queréis pasaros y seguirme, cuelgo fichas, fotos y comentarios y esas cosas x). También he creado una nueva pestaña llamada Otros santuarios de inspiración donde me he dedicado a hablar más profundamente de mis otros blogs para que tengáis una idea de lo que van y os animéis a seguirlos. Y bueno creo que poco más, espero que les haya gustado esta entrada y me largo a hacer un liebster Adward en Una profesional diferente. Lo que sea por no estudiar e.e. Tarde o temprano eso me pasará factura pero hasta entonces nos leemos. :D

domingo, 15 de septiembre de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 19

Siento la tardanza, la verdad tenía el capítulo listo desde hace unas semanas pero no me animaba a publicar, creo que es porque estoy de bajón inspiratorio o no sé, bueno os dejo leer que ya es hora xD

lunes, 12 de agosto de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 18 y disculpas

Siento el retraso en publicar o daros novedades por cualquiera de los blogs, pero es que resulta que me han regalado un nuevo portátil que, ¡sorpresa! no tiene word. Bueno, sí, lo tiene, pero para acabar de instalarlo necesito una clave que debería venir con el aparato pero he buscado en los papeles todos y en la caja y no encuentro nada que se le parezca. Arrrg ¬¬. Y bajarme otro, no quiero hasta preguntarle a la tienda, (que por cierto no está nada cerca de mi pueblo, al contrario), que ha pasado con la dichosa clave de las narices. En fin, un lío que no os concierne mucho, salvo por el hecho de que al no tener word no he podido revisar el capítulo hasta ahora que me he puesto en el ordi de mi madre unos segundos xD. Espero que os guste y lo siento otra vez. :(

sábado, 27 de julio de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 17

Se que debería de publicar el premio ese pero hoy estoy algo desanimada y no me apetece romperme la cabeza pensando preguntas y blogs a nominar así que ya lo haré cuando se me de. Mientras, os dejo el siguiente de Anne.

martes, 9 de julio de 2013

Nuevos blogs.

Hola chic@s, me dirijo a vosotros para anunciaros que con motivo de publicar unas historias que estoy escribiendo con unas amigas mías, he creado dos nuevos blogs. ¿Me guardas un secreto? y They are waiting for me.

¿Me guardas un secreto?

Historia creada en conjunto con María. Habla de dos estudiantes rivales de un instituto de américa del norte a las cuales un secreto las unirá para siempre. ¿Quieres descubrirlo?Pues entra en el blog.

They are waiting for me

Fanfic de crepúsculo creado junto a María y una amiga nuestra llamada judit, este fanfic habla de Renesmee, la hija de los Cullen, que a medida que crece tendrá que elegir con quién pasará la eternidad. Jacob, Nahuel o Alec. Para más detalles, echadle un vistazo. :)

Y bueno eso es todo, espero que les echeis un vistazo a los blogs y os gusten. Nos vemos en la siguiente entrada. :)

jueves, 27 de junio de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 15

Iba a publicar el viernes pero me acordé de que ese día tengo un examen y luego fiesta al día siguiente así que entre una cosa y otra igual me olvido. Además, estoy en Santiago y no traje el portatil así que ya que aprovecho ahora que estoy conectada, en la sala de informática, para hacerlo. :)

jueves, 20 de junio de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 14


14

Su presa siguió su camino sin apenas fijarse en si le seguían, era evidente que se trataba de un muchacho despreocupado y seguro de si mismo. Por otra parte, la sombra no hacía ningún ruido así que era como si en realidad el estuviera solo. La chica sonrió, una sonrisa que apenas se percibió en su figura y se deslizó por el suelo a gran velocidad de tal manera que podría pasar por debajo de él sin que lo notara y aparecérsele delante cogiéndolo por sorpresa y matarlo sin que se diera cuenta de nada, únicamente sentiría el dolor antes de sucumbir e incluso en ese momento no sabría quién le estaba dando muerte, pues aunque la poca iluminación que desprendía la lámpara de aceite que sostenía el chico le permitiera verla, ella ya no poseía forma humana y por lo tanto el no la vería como tal.
Justo cuando esta iba surgir delante del chico oyó una voz que la distrajo y detuvo su acción.

— ¡Yo que tu no haría eso! — dijo esta, a la vez que la sombra notó un fino haz de luz detrás y se apartó de allí antes de girarse para encararse con quien estuviera detrás suya por lo que el humano quedó fuera de su alcance aunque por muy poco. Sin embargo la sombra no dedicó ni un mínimo interés a ese detalle, ante ella se alzaba una joven pelirroja de cabellos rizados y cuya piel brillaba a la luz de la luna. Se trataba de Anne…

Aprovechando que el cielo estaba nublado la sombra dio unos pasos hacia la derecha y volvió a quedar oculta entre la oscuridad, concretamente bajo el techo de una casa, Anne la veía igual pero al ajustar su posición a la de ella y acercarse también acabó debajo del techo (a una distancia adecuada de la sombra para un enfrentamiento) y el brillo de su piel desapareció. Anne enseguida percibió que aquello era lo que quería la sombra. Aún no tenía claro su propósito pero imaginó que su enemiga deseaba poder tocarla sin sufrir. Pero realmente lo que le preocupaba a Anne era como iba a matar a un ser que apenas era corpóreo.


Ni siquiera tuvo tiempo de pensarlo, la sombra se lanzó hacia ella y algo brilló en esta, antes de que la alcanzara Anne pudo ver que el brillo provenía de un puñal, que había aparecido de repente en una parte de su cuerpo, que había tomado la forma de una mano y empuñado por esta. Resultaba extraño que pudieran aparecer armas de milagro y sin embargo no había ningún arma en el suelo ni señales de que la hubiera en ningún momento. Solo se le ocurría una explicación a esta situación inverosímil; que su enemiga tuviera poder no solo para ocultarse a si misma sino también a cualquier cosa que esta sostuviera.

El acero del puñal chocó contra el escudo de Anne y como era de esperar no le produjo daño alguno, la sombra retrocedió e intentó realizar un ataque bajo que Anne esquivó de un salto, la verdad es que el enfrentamiento no era difícil dado que ella podía prever los ataques de su contrincante y este no podía hacer lo mismo con ella.

Con todas sus fuerzas Anne cortó con su espada el brazo que empuñaba el puñal, pero este en lugar de separarse del cuerpo y caer al suelo se separó y volvió a recomponerse ante una sorprendida Anne y acto seguido consiguió herirla en el brazo izquierdo de una manera tan fuerte que Anne soltó el escudo por el dolor; de algún modo la sombra, demonio mejor dicho, había conseguido ocultarle ese movimiento. Anne no perdió el tiempo en lamentarse por una herida que no tardaría mucho en curarse y alzó la espada de nuevo, esta vez para cortar una parte de lo que parecía el cuerpo de esa mujer demonio.
De nuevo contempló como la parte separada volvía a juntarse sin que quedara rastro alguno del corte; esto era frustrante.

Sí,  muy frustrante, ya que a partir de aquel momento ninguno de los ataques de Anne parecía surtir efecto alguno, el cuerpo se partía y se volvía a juntar indefinidamente independientemente de la fuerza y la rapidez con la que Anne le propinaba los golpes. Mientras tanto su enemiga conseguía ocultarle cada vez más golpes de tal modo que Anne cada vez adivinaba menos y por ello cada vez le era más difícil no acabar herida. De hecho ya tenía varias heridas y había estado a punto de perder su espada en más de una ocasión.

Un ataque de la sombra hizo que Anne retrocediera de un salto de tal modo que salió de debajo del tejado y su piel volvió a iluminarse, la mujer demonio se apartó en seguida de la luz que esta desprendía, luz que también era reflejada por la espada de Anne. Era como si temiera el contacto con esa luz.

Y entonces Anne lo entendió. Porque al verla lo primero que había hecho era apartarse de ella, o más bien de su luz y porque en cuanto había empezado el enfrentamiento su contrincante la había atraído hacia una zona sombreada. Porque quería evitar la luz de su piel, su luz... Esa misma luminiscencia enseguida se trasladó a la espada de Anne y ella supo enseguida lo que tenía que hacer.

Posicionándose justo debajo de la luna, Anne alzó su espada que ante la sorpresa de ella dibujó un haz de luz por debajo de esta a la vez que reflejaba la luz lunar hacia la sombra que pareció taparse algo que debían de ser los ojos, aunque en realidad solo se distinguían unos puntos luminosos y rojizos, y saltó hacia un lado evitando así la luz reflejada y esperó. Pero Anne no se acercó y a su vez vio como su enemiga parecía tener un debate interior sobre si debía atacar o no. Por una parte el alma de Anne la atraía de una manera tan intensa que no se podía ignorar, pero, por otra, la luz que esta desprendía era muy peligrosa para ella, incluso mortal.

Para ayudarla Anne se introdujo en la mente de esa mujer demonio y consiguió reforzar la parte que apostaba por atacar ofreciéndole imágenes de como sería su cuerpo desfallecido e incluso convenciéndola de que al vencerla y matarla conseguiría poder además de energía. Claro está ella ignoraba que Anne estaba manipulando su mente para hacerla adoptar una decisión equivocada. Satisfecha con el resultado, Anne se retiró de la mente de la mujer a la vez que esta adoptaba una posición de ataque.

La sombra se lanzó entonces a Anne quién evitó su embestida y viró la espada de tal modo que la luz de esta atravesó el brazo del puñal que no solo se cortó sino que al efecto de la luz empezó a desintegrarse hasta que no quedó nada de el, únicamente el puñal en el suelo. A su vez la cercanía de Anne empezaba a debilitar a la sombra que intentó volver a coger el puñal pero Anne dirigió el haz de luz de su espada hacia el brazo que empezaba a formarse para coger la espada y este al contacto con la luz se desintegró igual que el otro.

A partir de ese momento todo fue más fácil. Inmediatamente Anne dirigió la luz de su espada hacia los ojos que también se desintegraron, provocándole a su enemiga una ceguera rápidamente aprovechada por Anne para dirigir la luz hacia otras partes del cuerpo que poco a poco se fueron desintegrando hasta que finalmente se desvaneció el último punto de la sombra y ya no quedó nada. Nada de nada.


Anne observó a su alrededor aliviada y soltó un suspiró de cansancio, cansancio que aun así no le impidió localizar la mente del humano. Estaba bien ya en su casa y ajeno a la batalla que se había librado ante el, batalla de la que ni siquiera fue testigo gracias a las ilusiones iniciales de Anne que hicieron que este no oyese ni viese nada de esta mientras estuviera cerca.

Esa era otra de las razones por las que Anne se sentía agotada, no era fácil mantener una ilusión durante una batalla sin perder la concentración (de hecho estuvo a punto de hacerlo). Tenía que practicar más.

Y de paso preguntarle a Jaymie porqué había ocurrido eso con la luz de su piel y su espada. Anne volvió a acercarse a la zona oscura y recogió su escudo del suelo, al cogerlo sintió como si recuperar un objeto perdido hace tiempo y que significara mucho para ella. Ese pensamiento la hizo sonreír y con esa sonrisa en su cara invocó las alas y emprendió el vuelo de regreso a su casa donde le esperaba un deseado y seguramente bien merecido descanso.

miércoles, 12 de junio de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 13

13


Sí, algo es algo, pero a veces ese algo significa más de lo que parece, y en este caso ese algo provocaba una situación problemática, por más que quisiera ayudar a Chase, él era un licántropo y Anne dudaba de que estuviera bien colaborar con el incluso para proteger a Esteban. Además seguía sin entender porque él le era tan... Familiar.

Eran esos mismos pensamientos los que la distraían en el entrenamiento de Jaymie aquella tarde:

Jaymie y Anne se encontraban en un jardín de flores azules, en medio de un paisaje de cielo rosado que cambiaba a azul con algunas nubes y a rosa sin mantenerse en ningún color más de unos segundos.

Jaymie suspiró y negó con la cabeza antes de decir:

— Así no, no te estás concentrando Anne 

- Lo siento Jaymie— se disculpó Anne y entonces el cielo volvió al azul y las flores desaparecieron y el paisaje original del jardín de Jaymie se reveló anulando así el otro que era una ilusión.

- Estás muy distraída Anne y un seyen nunca debe distraerse, la distracción impide la concentración y es nuestro peor enemigo. En una batalla una distracción puede serte fatal. — Recomendó Jaymie

- Lo sé y lo siento. — Siguió disculpándose, Anne.

- ¿En que piensas Anne? ¿Que es lo que ocupa tanto tu mente? — Preguntó Jaymie.

- Bueno yo... — Anne se quedó pensativa ¿Debería contárselo? Jaymie no lo aprobaría, era seyen, por otra parte si no lo contaba, Jaymie podría usar sus poderes y averiguarlo por su cuenta. Así que era mejor contarlo. Anne respiró hondo y le contó a Jaymie todo el asunto de Chase y Esteban.

- Ya veo. ¿Y tú deseas ayudarlo? — Dijo Jaymie, una vez acabado el relato.

- Sí— confesó Anne.

- ¿Por que? — Preguntó Jaymie.

- Quiero proteger a Esteban, él es humano y yo debo protegerlo— Contestó Anne.

- Sobre eso no puedes estar segura. A Esteban podrían haberlo mordido. — Opinó Jaymie.

- Chase me dijo que nadie mordió a Esteban — argumentó Anne.

- ¿Nadie?, ¿ni siquiera el mismo? — Preguntó Jaymie entonces.

- ¿Por que iba Chase a hacerle daño a Esteban? — Preguntó entonces Anne, Chase y Esteban eran muy amigos, no había razón que los enfrentara, o eso parecía.

- Voluntariamente no, pero es probable que Chase se descontrolara y lo mordiera — Le contestó Jaymie con serenidad.

- Chase puede controlarse — aseguró Anne, no sabía porque pero confiaba en él.

- Si, claro por eso antes estuvo a punto de atacar a Marina. — Ironizó Jaymie

Anne iba a abrir la boca pero al rato se arrepintió, no se le ocurría nada convincente que decir.

- Escúchame Anne, no digo que no debas ayudarlo, sino que antes debes asegurarte de que lo que dice es cierto y si lo es cuando encuentres a Esteban debes apartarlo enseguida de Chase, o el asunto podría acabar muy mal. — Aconsejó Jaymie y Anne asintió, a pesar de que había algo en el rostro del joven que le incitaba a confiar en el, Jaymie tenía razón. Chase era un licántropo y mantenerlo cerca de Esteban, podría ser muy peligroso para este.

- Y deberás tener cuidado Anne, proteger a un humano ya es un mal asunto entre licántropos, pero cooperar con seyens se considera alta traición y si os descubren ninguno de los tres sobrevivirá. — Previno Jaymie

- No te preocupes Jaymie tendré cuidado— aseguró Anne.

- Bien, ahora que el problema está arreglado volvamos al entrenamiento. — Dijo Jaymie.

- ¿De acuerdo, Que quieres que muestre ahora? — Preguntó entonces Anne, ahora que lo de Chase estaba solucionado, ella estaba segura de poder concentrarse mejor y crear una ilusión convincente y duradera.

- Creo que dejaremos las ilusiones un poco, mejor practicamos otro poder — Le contestó Jaymie entonces y entró en la casa.

- ¿Cual? — preguntó Anne intrigada mientras la seguía. Una vez adentradas en la casa ella y Jaymie se dirigieron a la cocina y esta cogió una silla.

- No sé, quizás... — empezó Jaymie dejando la frase sin terminar y lanzó la silla hacia Anne quién sorprendida y un poco asustada posicionó las manos hacia adelante con el fin de parar la silla.

De repente antes de que la silla llegara a su destino esta fue lanzada hacia atrás y chocó contra el muro más cercano.

- Este. — Acabó la frase Jaymie.

- ¡Jaymie! — protestó Anne.

- Era necesario. — Se justificó Jaymie aunque se le escapó una risita baja.


Necesario, sí claro, lo que ocurriría era que Jaymie tenía un sentido del humor bastante raro.

De repente algo detuvo sus pensamientos e hizo que Anne volviera a la realidad de la noche, y parase su entrenamiento, era como una llamada, alguien estaba en peligro y sin embargo nadie estaba llamando a nadie y además lo que sentía no era ningún ruido, era algo más, no sabía decir qué, pero todos sus sentidos estaban alerta. Sea quién sea el que esté en peligro tenía que salvarlo. Eso era lo único que importaba en este momento.

Mientras tanto no muy lejos de allí:

Una joven de pelo oscuro se hallaba sentada en la barra de una taberna; allí aún había bastante gente por la noche a pesar de las muertes, muertes de las cuales ella podría atribuirse algunas.

De entre la gente de la taberna había un chico que captaba su atención, tenía el pelo acastañado y ojos marrones y su alma, su alma era tan joven e inocente ideal para ella. El chico terminó de beber lo que había en un vaso y ella lo siguió; mientras esta se iba moviendo su cuerpo se tornaba oscuro y la figura se extendía y se difuminaba adquiriendo el contorno de una sombra solo visible al hallarse iluminada por la luz, una luz que podía ser la de las farolas de la calle o la de la luna, creciente en este caso. Y es que la chica era eso, una sombra.

jueves, 6 de junio de 2013

Explicaciones y siguiente capítulo de Stern.

Hola, ante todo debo disculparme por desaparecerme de repente pero mayo es un mes que vino cargado de exámenes y trabajos de la universidad que me impidieron conectarme y seguir publicando, pero ya se acabó. Los exámenes acabaron hace apenas unos días por lo que ahora, a no ser que haya algún impedimento que escape a mi control, podré volver a escribir y publicar mi historia regularmente como antes. Por lo que es del Diario de Evelin, del que hablé hace tiempo, deciros que acabé de escribir el capítulo diez hace poco e intentaré seguirla pero aun no sé cuando volveré a publicarla, ya que para ello quisiera tener más capítulos. Además aun tengo que escribir el siguiente del fanfic de los juegos del hambre y seguir editando Stern un poco más, así que la publicaré en cuanto pueda. Mientras seguiré con Stern :)

Y bueno, no me enrollo más y os dejo el capítulo.


Seyens: 1ª parte Stern. Capitulo 12


Anne:


El sol se estaba poniendo mientras Anne se encontraba en su habitación practicando movimientos, frente a un espejo. Mientras practicaba recordaba los movimientos usados la noche anterior, en su primera lucha, e intentaba mejorarlos. Al final no le había salido nada mal, pero ella se encontraba un poco frustrada por no haber podido salvar a la humana que el licántropo había matado. La humana en cuestión era una chica muy joven, casi una niña, pues solo tenia doce años, su madre trabajaba de dependienta en una tienda cerca del centro de la ciudad y su padre era obrero.

El atacante de la niña no solo la había matado sino que también había empezado a comérsela cuando la cercanía de Anne le hizo olvidar a su víctima.

Esos hechos se los reveló Marina cuando se encontró con ella esta mañana de domingo.

Anne se había levantado a la misma hora que ayer y aprovechó que era temprano y no tenia mucho que hacer para visitar a Jaymie y preguntarle si lo de estar espabilada todas las mañana era cosa de seyens o no pero no la encontró ni en su casa ni en su jardín y volvía a casa un poco frustrada cuando se encontró con Marina.

-Anne, por fin te encuentro, necesito pedirte un favor— Le dijo Marina.

- Sí, lo que tu quieras. ¿De que se trata? — dijo Anne

- Quiero que me acompañes a casa de Chase y me ayudes a sacarle la verdad sobre mi hermano — Le pidió Marina. Anne se sorprendió un poco, normalmente Marina no pedía ayuda y menos para hacer hablar a una persona. Además ¿Que creía Marina que pudiera hacer Anne que ella misma no pudiera hacer? Marina desconocía la historia de los seyens y los poderes de Anne así que no podía suponer que esta averiguara cosas que ella no pudiera averiguar por si misma.

- De acuerdo, pero, ¿para qué necesitas mi ayuda? Yo no tengo mucha fuerza y estoy en contra de la violencia. — Dijo Anne, era más fácil preguntar directamente que llenarse la cabeza de supuestos o usar sus poderes.

- Lo sé y no te pido eso. Es que Jaymie siempre tuvo un don para saber si lo que decía uno era verdad o no y pensé que ella te había enseñado su técnica antes de desaparecer. — Dijo Marina contestando a la pregunta. Lo cierto es que Jaymie no tenía ningún don para distinguir la verdad de la mentira, lo que pasaba era que si una persona decía una cosa y pensaba en como hacer que esa cosa fuera creíble, Jaymie deducía que lo dicho no era cierto.

- De acuerdo, vamos. — Dijo Anne, ahora lo entendía, su papel era estar presente y usar discretamente sus poderes para saber si lo que decía Chase era verdad.

Se dirigieron a la casa de Chase, quien igual que Marina vivía con su padres, los cuales no sabían que su hijo violaba los toques de queda que le imponían y salía por las noches. La casa de Chase se encontraba en la zona obrera, que era la zona más cercana a las fábricas e industrias de Stern, ya que tanto Chase como su padre eran obreros.

- ¿Te has enterado de lo de esa niña? — Preguntó Marina a Anne por el camino.

- ¿Qué niña? — Preguntó Anne.

- Una niña ha sido encontrada muerta ayer por la noche. Dicen que su asesino la ha entregado a las fieras. — Le informó Marina.

- ¿A las fieras? — preguntó Anne extrañada.

- Aparte de matarla le han mordisqueado una pierna y eso normalmente lo hacen los animales salvajes, las fieras. — Contestó Marina

- ¿La conocías? — preguntó entonces Anne interesada pero Marina negó con la cabeza.

- No sé su nombre, pero me han dicho que su padre es obrero y su madre es la dependienta de una tienda del centro de la ciudad. — Dijo ella y Anne asintió. Desde que habían empezado las muertes todo el mundo se interesaba por la familia de las víctimas, y las víctimas, mismas por lo que no era de extrañar que Marina supiera de los padres de esa niña.

Siguieron hablando un rato más de la niña y luego Anne le preguntó a Marina si sabía algo más de Esteban, pero ella le dijo que aún no lo habían encontrado, ni sabían nada nuevo.


— Ya llegamos — Informó Marina en cuanto llegaron al frente de una de las múltiples casas, pegadas o casi, que formaban la zona obrera, casas que eran tan parecidas que si no fuera porque Marina se lo había indicado Anne no sabría distinguir la casa de Chase de las otras. Marina llamó a la puerta y la madre de Chase, una mujer de pelo castaño rojizo abrió la puerta.

- Buenos días Charlotte, ¿está Chase en casa? — Dijo Marina, Charlotte era la madre de Chase.

- Si está en su habitación. ¿Queréis que lo llame? — dijo Charlotte

- No, gracias, preferimos entrar a verle ¿Podemos? — Dijo Anne.

- Si, claro, pasad — concedió Charlotte amablemente y las guió hasta la habitación de Chase para luego llamar a la puerta y anunciar.

- Hijo, la hermana de Esteban y una amiga suya han venido a verte. —

Alguien se acercó a la puerta y Anne por poco se pone en postura defensiva delante de todos, acababa de captar en esa persona el mismo “fuego” que en el licántropo al que se había enfrentado la noche anterior solo que en ese caso era un fuego controlado porque su dueño estaba en forma humana y bastante tranquilo. Seguramente se trataba de Chase pero seguía siendo un licántropo por lo que era necesario no bajar la guardia y a la vez no enfadarlo ni hacer nada que provocara sus instintos de hombre lobo ya que los licántropos eran bastante inestables.

Un chico de pelo liso de tono castaño rojizo y ojos marrones abrió la puerta observando con intriga a los visitantes, parecía inquieto como si se sintiera observado. Por unos instantes sus ojos y los de Anne chocaron con un destello de reconocimiento en los de él. Esa chica le sonaba. No sabía por qué pero le sonaba. Finalmente negó con la cabeza y se dirigió a su madre:

— Gracias por avisarme mama, ¿puedes dejarnos solos? — le pidió

  — Sí, claro, hijo — concedió Charlotte y se fue.

— Hola Marina — saludó Chase, seguidamente volvió a mirar a Anne. Seguía sin saber porque su rostro le era tan familiar pero había algo especial en ella, algo que lo incitaba a mirarla una y otra vez, le atraía de una manera inexplicable...

—  Supongo que tú debes de ser Anne. — Añadió recordando que Esteban había mencionado su nombre en alguna ocasión, y había manifestado las ganas que tenía de que Marina se la presentara.

Anne asintió y sus ojos volvieron a chocar, pero en esta ocasión la que pareció reconocerle fue ella. Pero no supo de qué, a la vez, él estaba comenzando sospechar de su extraño color de ojos. Sin embargo, frente a la cada vez más pequeña parte de su mente que le decía que esa chica era un seyen, había una gran parte que le decía que se equivocaba. Eso le extrañó a Anne ¿Acaso había algo fuerte que la protegía? Igual una especie de magia natural.

— Pasad — Invitó Chase y ellas entraron en la habitación, cada vez estaba más nervioso ¿Habría realmente alguien observando? No, seguramente no. ¿Pero entonces porque tenia la sensación de estar vigilado? Miró otra vez a la ventana, nadie.

— ¿Sabes algo de Esteban? — preguntó él a Marina, supuso que era por eso que había venido hasta aquí.

— Chase por favor deja de fingir que no sabes nada yo no soy la policía no te voy a hacer nada. — Dijo Marina, Chase la miró contrariado ¿Es que acaso Marina también sospechaba de él? La situación se estaba poniendo complicada, bueno quizás si ponía cara inocente y decía:

— ¿De qué hablas? no estoy fingiendo. — Pero Marina no pareció creerlo, o más bien no quiso, porque más creíble imposible, y replicó.

— Claro que finges. ¿Donde está mi hermano? — genial, había elevado la voz ¿se estaba ella enfadando con él? sí, eso parecía.

- No lo se. — Mintió él, su oído evolucionado captó un ruido fuera, sí lo estaban observando no había duda. Le dieron ganas de lanzar una mirada asesina a quién le estuviese espiando pero se contuvo, para lo que serviría. Además si era un miembro de su manada fijo que le reñían a el y no al espía que seguramente estaba cumpliendo órdenes.

— Sí que lo sabes. Saliste con él aquella noche. — Afirmó ella, genial y ahora que le decía no podía soltarle la verdad, no ahora que estaba claro que lo vigilaban, bueno a lo mejor si decía parte de la verdad ella se conformaba.

— Sí, pero no lo acompañe a casa a eso de las doce nos despedimos y el se fue. — Faltaban algunos detalles pero bastaría para convencer a Marina, el problema era Anne, pues seguía teniendo la sospecha de que era Seyen y si esta le leía la mente lo sabría todo.

— No, no te creo, debes de estar mintiendo. No creo que mi hermano sea tan imprudente como para volver solo a casa. — Afirmó Marina, vaya se había olvidado de ese detalle, ¿ahora qué le decía?

— ¿Que ha pasado? ¿Que le has hecho? — Insistió Marina, elevando la voz y sin darle tiempo a Chase de hablar; vale que estuviese preocupada pero esto ya era pasarse de la raya. ¿Que iba a hacerle el? Por favor Esteban era su mejor amigo.

— Marina por favor tranquilízate, no le he hecho nada, eso fue lo que paso, no hay nada más. — Esta situación ya lo estaba enfadando ¿Con qué derecho venia ella a acusarlo de nada?

  — ¿Que me tranquilice? ¿Tú sabes lo preocupada que estoy? ¡He estado aquella noche en vela esperando a que volviera! — Su voz se elevó aun más, a este paso soltaría un grito y vendría alguien.

— ¿Y te crees que a mi no me preocupa? Estoy tan preocupado como tú o más pero al menos no le echo la culpa a otro — Ya estaba empezando a temblar, bueno era culpa de ella, ¿Quién se creía que era para alegar que él no se preocupaba por Esteban?

— No le echo la culpa a nadie, digo lo evidente le hiciste algo, lo se ¿Y por que tiemblas ?, ¿tienes miedo de que te denuncie si me dices la verdad? — dijo ella, los temblores de Chase aumentaron ¿Miedo, ¿él? Se iba a enterar...

— Cállate, tú no sabes lo que esta pasando. ¡No entiendes nada! — replicó el fuera de si, iba a transformarse, lo sentía, bueno tampoco quería pararlo ahora mismo.

— Marina, por favor sal, así no conseguirás nada, yo me encargaré de que diga lo que sabe. — Anne por fin habló, su voz tenía un efecto especial, era muy convincente.

— Yo...está bien y de paso intentare calmarme. — Dijo Marina, menudo cambio había tenido la chica. Pero Chase apenas le dedicó una mirada a Marina cuándo esta se fue, sus ojos volvieron a enfocar a Anne, quien después de que Marina se fuera cerró la puerta y se situó delante de ella cerrándole esa vía de escape.


Bien cálmate y intenta explicarte, Chase —Comenzó, su mirada lo intimidaba un poco pero lo intimidaba más lo que está podía hacer con ella, solo de pensar en sus poderes se estremecía sobre todo al hecho de poder torturarlo sin tocarlo. Se concentró en calmar sus temblores, no vaya a ser que ella usase sus poderes para calmarlo.

No puedo, me están vigilando.” Pensó el, esperaba que ella estuviera leyendo la mente por qué si no, no podría saber nada.

Ella miró hacia afuera y asintió, también se había dado cuenta de que alguien los observaba, dio unos pasos y le puso una mirada hostil pero lo que le susurro no era nada hostil, se trataba de un consejo.

— Pues piénsalo, yo no diré nada a nadie — el susurro era tan inaudible que si no fuera por la cercanía y el desarrollo de su oído no se habría enterado de nada, asimismo ella no parecía amable pero lo era, sí que se le daba bien fingir a esta chica.

Recordó la noche en que todo ocurrió, Esteban y el acababan de salir de un local poco recomendable para Esteban por la bebida y el ambiente, pero eso a Esteban nunca le había importado, de hecho le estaban gustando esos lugares.

Afortunadamente ninguno de ellos había bebido lo suficiente para no saber por donde iban ni como. Estuvieron un rato hablando mal de sus padres y de los toques de queda que estos imponían, luego Esteban alegó que estaba cansado y se fue. Chase también se alejó y aprovechó el tiempo que le quedaba para cazar. Decidió no mostrarle esa parte a Anne pero sí que le mostró como después de alimentarse oyó un grito, era Esteban, corrió lo más rápido que pudo y cuando llegó vio que estaba herido y sangraba pero no mordido y que un licántropo iba a atacarle. Sin pensarlo mucho se interpuso entre los dos y convenció al otro licántropo de que él iba a encargarse de Esteban, y le dijo que se buscara otra víctima. Cuando este se marchó Esteban retrocedió asustado, pero le reconoció los ojos, y pronunció su nombre y Chase desapareció un instante y volvió con forma humana y le contó parte de la verdad. Que él era un licántropo, que era eso, y que el acababa de salvarle de uno. Había más pero no quiso arriesgarse a contarlo, no le convenía que ella lo supiera todo, aún no.

Anne asintió, había captado la historia. Esteban estaba vivo

Anne, por favor lo estoy escondiendo, no quiero que muera ni que lo transformen. Ayúdame.” Pensó para que esta lo escuchara. Vale, estaba loco, pero estaba un poco desesperado por la situación, sabía que si lo encontraban los matarían a los dos y eso era precisamente lo que quería evitar.

Anne negó con la cabeza.

— Intentare encontrarlo y protegerlo pero no puedo hacer nada más — le susurro ella otra vez de esa manera tan inaudible y se fue pero antes le dedicó una mirada asesina a la ventana que provocó otro ruido, seguramente de pasos ¿Había asustado al vigilante solo con mirarlo? Si que era buena, buena y atrevida.


—  ¿Que te ha contado? — preguntó Marina en cuanto ella y Anne estuvieron fuera de la casa.

— Muy poco, que Esteban esta vivo y que el lo esta protegiendo pero no me dijo de que ni porque. — Contestó Anne.

- Bueno, algo es algo — dijo Marina ya más relajada.

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Y para finalizar os dejo una pequeña imagen de como me imagino a Chase, un personaje que poco a poco irá adquiriendo importancia a lo largo de la historia, ya lo veréis. ; )


martes, 23 de abril de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 11



11


A la noche:

Víctor se hallaba en el sótano observando su arma. ¿Debería llevársela ahora o le daría tiempo a buscarla después? ¿Y, en el caso de llevársela, como la ocultaría? Era imposible pasearse con un arma sin levantar sospechas y era muy difícil engañar a todo el que osase mirarlo con ilusiones. Haría falta, o vigilar siempre a ver quien está mirando a uno para usar la ilusión, o crear una ilusión general que engañase a todos los presentes en el lugar al mismo tiempo y eso era imposible.

¿Entonces que debía hacer? En el armario no había nada aparte de las armas y Víctor nunca había poseído fundas o nada por el estilo.

Pero. ¿Y su padre? ¿Habría guardado alguna de las fundas que seguramente usó cuando aún salvaba a los humanos o acaso habría tirado todo después de abandonar las batallas, cuando Víctor cumplió cuatro años? El no lo sabía. Pero pensaba averiguarlo.

Registró otra vez el armario a conciencia, tenía la sensación de que se le estaba pasando algo por alto, aparte del hueco donde estaban las armas también había, dentro del armario, debajo de todo, dos cajones en donde normalmente habría zapatos, o eso era lo que había en el armario de la habitación de Víctor. Víctor abrió el cajón más cercano al suelo y comprobó con decepción que no había nada; iba a abandonar e irse a buscar a Layla cuando justo después de abrir el cajón que estaba justo encima vio una hoja de papel moverse y caer en el fondo del cajón justo encima de una...¿medalla? si era eso.

Extrañado Víctor levantó el papel y observó el objeto, era una medalla de oro con un signo plateado que Víctor reconoció enseguida era el emblema del grupo de seyens en el que había estado su padre cuando luchaba. Pero su padre nunca le había dicho que conservara recuerdos del grupo y menos que se concedieran medallas entre los seyen, que extraño,...

Víctor recorrió el emblema con los dedos, era como un símbolo del infinito pero hecho con líneas entrecruzadas haciendo más formas, de entre ellas un rombo en el centro y otro símbolo del infinito de tal modo que al final eran dos símbolos del infinito y un rombo en el centro pero todo unido y todo de plata y pegado a la medalla. A Víctor le pareció un símbolo muy elaborado para una cosa tan simple como el infinito y entonces justo cuando iba a retirar los dedos una corriente lo recorrió y vio a su padre escribir su nombre como destinatario de lo que estaba escrito en la hoja. Tenía que leerlo, era un mensaje de su padre para el. Víctor cogió entonces la hoja y leyó lo que estaba escrito en ella:

Víctor, si estás leyendo esto es que lo peor ha pasado, te has transformado en seyen y yo he pasado a mejor vida. Siento mucho no estar contigo hijo pero intentaré ayudarte con este mensaje. Si no me equivoco ya has encontrado las armas y el lugar de entrenamiento, bien, ahora mira en las puertas que hay debajo de la mesa de mi escritorio. Si abres la puerta de la derecha encontrarás una mochila con fundas de armas que puedes atar a tu cintura, eligiendo una funda de color idéntico al de tu pantalón esta pasará desapercibida, de todos modos siempre puedes ocultarla con ilusiones. En la otra puerta hay chaquetas de trajes adaptadas par ocultar armas pequeñas. Con eso ya tienes lo necesario para pasar desapercibido en tus salidas nocturnas. Respecto a los poderes la única clave que puedo darte es la absoluta concentración y fijación mira atentamente a los ojos de tu sujeto y atrápalo con la mirada y al adentrarse en su mente busca solo lo que desees, no te distraigas con otros recuerdos, ni  pierdas la concentración. No puedo decirte más, únicamente recordarte las claves que llevo años enseñándote: discreción, prudencia, carisma y valentía. Y recuerda un seyen solo tiene dos obligaciones salvar a  los humanos y sobrevivir. Pase lo que pase recuerda siempre lo que te he enseñado, mis lecciones pueden serte muy útiles.
Te quiere, tu padre Eivan.

Víctor retuvo una lágrima que amenazaba con escaparse y se puso manos a la obra, encontró las fundas en donde estaba indicado y se puso una gris platino, color idéntico al del pantalón que llevaba puesto; luego miró en la puerta de la izquierda y sacó las chaquetas que más le gustaban y luego de sacar de algunas cuchillos pequeños muy útiles y comprobar que le iban decidió dárselas a Mary para que las lavase ya que llevaban años allí abandonadas.
En cuanto estuvo listo volvió a guardar las cosas en su sitio salvo las chaquetas escogidas que dejó en un cesto de ropa sucia al subir. Le pidió a Mary que mandara preparar un carruaje y cuando este estuvo listo partió en el hasta la casa de Layla.


Mientras tanto Layla se encontraba en su habitación mirándose en un espejo largo y rectangular, llevaba puesto un vestido largo y holgado azul grisáceo de media manga y decorado con franjas de tela doradas y tableadas que se disponían en los bordes del escote amplio y rectangular y de las mangas y por todo el cuerpo del vestido de manera que había una línea azul grisácea, luego una dorada, luego otra azul grisácea y así sucesivamente. Pero lo más llamativo del vestido era un lazo azul oscuro encima del borde del escote en el lado izquierdo. Su pelo largo habitualmente suelto se hallaba ahora atado en un moño y sus labios rosados claros estaban oscurecidos por un pintalabios de unos tonos más oscuros.



Se encontraba nerviosa, era la primera vez que salía con Víctor de manera oficial y no paraba de revisar su ropa y en cuanto veía defectos se cambiaba, nunca estaba satisfecha y por más hermosa que se viera siempre pensaba que Víctor vería algo malo y cambiara de idea y decidiera no salir con ella. No era algo muy inverosímil considerando que Víctor la conocía y sabia de sus sentimientos desde hace años y no se había fijado en ella hasta hace poco.
Alguien llamó a la puerta sacando a Layla de su trance ¿Habrá llegado ya Víctor? ¿Que opinaría de ella?

- Señorita Layla, el señor Roswell ha venido a buscarla. ¿Está usted lista? —Informó la criada desde detrás de la puerta.

Layla respiró hondo había llegado el momento. Se acercó a la puerta y la abrió para luego anunciar decidida.

- Estoy lista — la criada, una mujer rubia, la admiró durante un instante y dijo:

- Está usted preciosa—

- ¿Lo dices en serio? ¿Crees que impresionaré a Víctor? — Preguntó Layla dudosa.

- No cabe duda de que usted ocupara un lugar importante en su corazón después de esta noche. — Afirmó la criada con sinceridad, Layla sonrió y dejó que la criada la guiara hasta el salón, lugar en donde la estaba esperando Víctor en silencio y bajo la mirada atenta de los padres de ella.
En cuanto ella penetró en la estancia el levantó la mirada, sonrió y sus ojos negros y profundos se encontraron con los de ella que le devolvió la sonrisa de inmediato, como un acto reflejo mientras sentía como su mirada la embaucaba como nunca había hecho antes. Pero ¿Que decir? Estaba perdidamente enamorada de el.

- Layla estás preciosa. — Dijo el y se acercó a ella. Layla se obligó a dejar de mirar a sus ojos y centrar la atención en el traje compuesto de chaqueta y pantalón; además de la camisa blanca de manga larga, cuello alto y con una pajarita, de color platino brillante y al momento se arrepintió de haberlo hecho pues el traje aunque espléndido le traía recuerdos de la última vez que Víctor había lucido ese color. Era en la boda de Nicolas y...No, ahora no es momento de pensar en ella.

- Vámonos, se está haciendo tarde— la instó Víctor, el la cogió de la mano y se fueron del lugar, no sin antes despedirse educadamente de los padres de Layla. Una carroza les esperaba fuera; penetraron en ella y esta partió rumbo a la ópera.

Por el camino Víctor miraba distraídamente el paisaje nocturno de las calles, afortunadamente estaba nublado y no se veía la luna lo que le permitiría estar fuera junto a Layla sin que esta sospechara nada de el. Había decidido no darle vueltas al tema de compaginar las que empezaba a considerar sus dos vidas, (humana y seyen), y disfrutar del momento, luego, ya se preocuparía de la situación en caso de que surgieran problemas.

- ¿Te has enterado de lo del padre de de Emil? — Pregunto Layla para dar un tema de conversación. Víctor asintió y dijo:

- Gerard me lo comentó esta mañana. Ha sido horrible—
- Y como siempre... — empezó ella
- No saben quién ha sido el asesino. — Completó el.

- Eso es lo peor de todo. Cada noche muere más gente sin que se sepa quien los mata y porque — Opino Layla.
- Tienes razón. Ojalá esto se solucione pronto— Soltó Víctor simplemente y volvió la vista a la ventana otra vez pensativo. Lo cierto es que no le apetecía hablar mucho de esos temas, le hacían pensar en lo que era, en lo que se estaba convirtiendo y lo que ello suponía. Y francamente, eso era lo que menos quería hacer. Había llevado el arma por si se daba el caso de necesitarla pero de verdad esperaba que no pasara nada...

En esto llegaron a la ópera y salieron de la carroza que les dejó justo delante de la entrada principal de la ópera de Stern, permitiéndoles ver como la puerta, de madera se hallaba casi rodeada por un arco de medio punto sostenido por dos columnas de fuste liso y esbelto y capitel decorado con hojas de acantio. Layla recordaba los nombres de esos elementos de la columna de las clases de arte que había recibido cuando era más joven.

Víctor y Layla no eran los únicos recién llegados, había mucha gente que acababa de llegar al mismo tiempo y ahora se dirigía hacia el interior de la ópera, Víctor y Layla se mezclaron entre la multitud entrando, ellos también en el interior de la ópera.


Varias horas después:

 - ¿Que te ha parecido? — preguntó Víctor a Layla, la obra acababa de terminar y ellos habían salido afuera y se hallaban charlando detrás del edificio. Ninguno de ellos quería irse aun a casa.

- Es una obra muy bonita. — Reconoció ella. La obra trataba de una historia romántica y trágica en tres actos. Todo comenzaba cuando Isolda se hallaba en el barco que la iba a llevar al castillo del rey Marke para casarse con el, barco que pertenecía a Tristan. Isolda le cuenta a su sirvienta, Bragania, como tras la muerte de Morold, llevaron ante ella a un hombre llamado Tantris que encontraron mortalmente herido y ella lo curó. Entonces descubrió que Tantris era en realidad Tristán, el asesino de Morold, e intentó matarlo mientras estaba indefenso. En ese momento Tristán miró directamente a los ojos de Isolda y esa mirada tan intensa la detuvo. Furiosa, Isolda revela la existencia de una poción que lo redimirá de sus fechorías, un veneno mortal.

Tristan e Isolda se reúnen en la habitación de esta y allí luego de que ella le explique la situación, Tristan acepta tomar la poción aún sabiendo que esta lo mataría. Finalmente ella también toma la poción y creyendo que iban a morir los dos se declaran su mutuo amor mientras el barco atracaba en el puerto y Bragania descubre que la poción era en realidad un filtro de amor que no hizo más que reforzar la mutua pasión que se profesaban.

En el siguiente acto Tristan e Isolda se hallaban en el castillo del rey Marke disfrutando, en una noche en la que el rey estaba ausente, de su mutuo amor como llevaban haciendo todas las noches que podían desde su llegada al castillo del rey. Bragania les avisa en múltiples ocasiones de que la noche se esta acabado pero ellos no hacen caso y finalmente ocurre lo esperado, el rey llega junto con un caballero, Melot, a la habitación y encuentra a Tristan e Isolda uno en brazos del  otro.
Melot y Tristán luchan y Tristán es herido de muerte por Melot.

Al final, en el último acto Tristan es llevado a su castillo en Gran Bretaña y este se mantiene despierto hasta la llegada de Isolda para luego y justo después de que ella llegue morir y ella al verlo muerto muere de pena.


- No esperaba que te gustase. El desenlace es bastante trágico— dijo Víctor.

- Si, pero es una bonita historia, Además, murieron juntos, por lo que de algún modo consiguieron juntarse pero en otra vida. — Opinó Layla.

Layla vio como Víctor dejaba de prestar atención en las últimas palabras, parecía distraído, como si estuviera pensando en otra cosa, entonces ella deseosa de llamar su atención dijo:
- Gracias por haberme hecho pasar una noche tan bonita—

- ¿Hacerte pasar? ¿Es que acaso ya se ha acabado? — Preguntó el con una sonrisa tentadora y se acercó a ella.

- Bueno yo... — empezó ella nerviosa por lo tanto que la tentaba su mirada, pero se vio interrumpida por los labios de el depositados sobre los suyos en un beso corto, dulce y tan insinuante que cuando el iba a separarse de ella esta lo atrajo hacia y le dio otro; pero este en vez de corto y dulce resultó ser largo e apasionado y entonces todo lo de alrededor desapareció, solo existían ellos y el amor profesado a través de ese beso y los que le siguieron, cada vez más largos e intensos. Layla se sentía prácticamente en el paraíso y Víctor...Víctor había olvidado prácticamente todo lo que le preocupaba, los asesinatos, el miedo, su conversión, todo había desaparecido para él. Todo, salvo ellos dos.


Entonces, de repente, algo ocurrió..., el ambiente de la noche cambió haciendo que Víctor sintiera un escalofrió en todo su cuerpo y se separara de Layla, sentía que había algo malo oculto entre las sombras y que tanto el como ella estaban en peligro pero más ella. Layla le miró extrañada ¿Que ocurría? ¿Por qué se habían separado?, y ¿por qué Víctor miraba tenso a los lados, si no había nadie?

No había nadie, estaban solos y sin embargo Víctor notaba ese peligro fuerte e intenso, estaba cerca pero el no sentía ninguna presencia. Otro hecho extraño era que sintiera que la que mas peligro corría era ella; los seyens no podían sentir el peligro, ni tampoco adivinar quién estaba más en peligro, lo deducían por la situación pero el si sentía ese peligro y sabía a quien afectaba más.

Layla le cogió la mano preocupada, la actitud de Víctor la estaba poniendo nerviosa, es más, la asustaba, pero ¿De que había que asustarse si no había nada peligroso? Víctor percibiendo su preocupación se giró hacia ella con el fin de tranquilizarla, pero no sabía como, sentía miedo, miedo y preocupación y esta se reflejaba en su rostro.

- ¿Víctor, ocurre algo? ¿Hay alguien aquí? — Preguntó ella preocupada también y temerosa. Víctor miró a los lados y le pareció percibir algo, como una sombra pero entonces esta desapareció...Sacudió la cabeza.

- No, pero sin embargo yo... —Víctor no tuvo tiempo de terminar su frase, otro escalofrió lo recorrió pero más intenso, tanto que tuvo la sensación  el ambiente se helaba a su alrededor. Instantáneamente se estremeció, esto no era nada bueno.

Decidido a mostrar valentía Víctor se giró y fijó su vista al frente, sin soltar la mano de Layla, a quién decidió situar tras el para protegerla. Entonces el frió que sentía se convirtió en energía para él, energía que extrañadamente parecía venir de un solo punto, un punto en el que antes solo había oscuridad y ahora, si uno centraba bien la vista, se podía distinguir la figura de un joven. De el provenía la fría energía...

Con la distancia Víctor no podía captar aun bien al joven pero no necesitaba hacerlo para saber el peligro que suponía, sus instintos ya se lo indicaban, sus instintos y algo más, aunque no sabía que, lo ponían en alerta sobre el y lo que podría ocurrirles a él y a Layla si seguían allí, tenían que buscar un modo de huir, y pronto.

El intruso apareció entonces ante ellos con una velocidad impresionante, era un vampiro, no había la menor duda pero había algo más, al mirarlo de cerca Víctor podía percibir rasgos familiares, rasgos que le hacían pensar a...

“No, es imposible, el no...” pensó Víctor y varias emociones cruzaron su mente, incredulidad, sorpresa, y miedo, mucho miedo y odio...

Sin embargo el intruso apenas le estaba prestando atención, sus ojos intensamente azules se hallaban concentrados en la joven y a la vez que estos se aclaraban ella se fue tranquilizando. Satisfecho, el joven sonrió, mientras que Víctor fue percibiendo más detalles familiares, como su pelo corto y desenfadado liso, sus ojos azules, e incluso su altura que se asemejaba mucho a la suya y finalmente, esa sonrisa maliciosa... Todos esos elementos se juntaron en su mente formando una certeza expresada con un solo nombre.

- Yohann —

A pesar de la fuerte rabia que podía percibirse ante el tono usado por Víctor, el aludido sonrió, la escena que se presentaba ante el era encantadora, Layla tan débil, tan frágil, tan protegida y oculta en parte por Víctor situado delante de ella en una postura defensiva seguramente aprendida por su padre o copiada de el. Estaban allí, los dos solos, completamente a su merced. La sed comenzó a subir por su garganta y por un instante fijo la vista en su cuello un instante, pero una mirada fulminante por parte del joven que se hallaba a su lado le hizo retirarla instantáneamente, algo intimidado aunque no tenía razón para sentirse así, ¿o si?
No, no debía sentirse intimidado por nada ni por nadie, el era un vampiro, era superior a el. Decidido, se encaró con el joven Roswell y anunció con una sonrisa tenebrosa.

 - Nos volvemos a ver, Víctor —

Víctor volvió a estremecerse casi por instinto, no sabía si era realmente poder lo que sentía, aunque lo dudaba, Yohann era a su parecer demasiado reciente para poseer tal cosa y sin embargo había algo en el que le hacía temerle...

- Yohann— dijo simplemente, — ¿Que haces aquí? — El aludido dio unos pasos hacia el mientras que Víctor retrocedía haciendo retroceder a Layla con él.

- ¿No es evidente? —Yohann sonrió fijando su vista en la joven para luego sentir otra vez esa mirada fulminante por parte de Víctor pero no se inmutó y siguió hablando. —Déjame adivinar, no te lo esperabas, ¿verdad? Las cosas que tiene el azar— exclamó y se rió hasta que de repente comenzó a sentir un dolor intenso y entonces, fue el, el que fulminó a Víctor por la mirada.

Pagarás por esto” le dijo mentalmente cuando el dolor remitió. “Y también por lo otro” Era una amenaza pura y dura que habría provocado que el aludido se estremeciera si no fuera por la rabia que sentía cada vez que le veía observando a la joven con la sed escrita en su rostro.

- Yo no lo llamaría azar— dijo simplemente.- Buscaste unas presas y las encontraste. Nos percibiste y nos seguiste. Eso no es azar Yohann, es provocación. — Afirmó con tono acusatorio.

Al margen de la tensión cortante entre los dos jóvenes, Layla se hallaba observando la escena sin apenas comprender nada. Su mirada oscilaba a Yohann, luego a Víctor pero seguía sin comprender el motivo de semejante tensión ni tampoco el sentido completo de las palabras de los jóvenes. Por un instante, Yohann volvió a oscilar la mirada hacia ella y de nuevo sonrió maliciosamente; si había algo que le gustaba de su nueva vida, además de la inmortalidad, era su poder para inspirar confianza en la gente, hacer que esta no se diera cuenta del peligro que corría con él cerca.

- ¿Víctor, de verdad no crees que es cosa del destino el hecho de que justo en el momento en el que rehaces tu vida junto a tu nueva princesa esta te es arrebatada? — Preguntó Yohann, entonces se le escapó una pequeña risa malévola y se lanzó hacia la pareja.

- ¡No! — Gritó entonces Víctor, extendiendo el brazo que tenia la mano libre en un gesto defensivo, hacia delante, Yohann salió disparado hacia atrás como si algo lo hubiera lanzado y en el último instante posicionó sus brazos y sus manos de manera que estas sostuvieran su cuerpo antes de caer al suelo. Pero eso no evitó que al momento de posarse se sintiera un crujido y Yohann contuviera un gemido a la vez que tendía los brazos en el suelo, algo adoloridos.

Víctor miró al frente sorprendido ¿Acababa de lanzar a Yohann con solo pensar en detenerlo? Si, lo había hecho. Yohann se estaba concentrando para curarse, se notaba que el ataque lo había cogido por sorpresa, bien, ahora no había tiempo que perder, Yohann seguramente tardaría unos segundos en levantarse y atacar de nuevo, Layla y el tenían que salir de allí ahora; ¿pero como?

Entonces como revelándole una posible solución unas alas grandes surgieron de su espalda, Layla no pudo evitar mirarlas sorprendida ¿Acaso Víctor era un ángel? No, no podía ser pero las alas estaban allí. Víctor se giró hacia ella y algo en su expresión hizo que dejara de hacerse preguntas y se tranquilizara; el la cogió por la espalda y le dijo en voz baja:

- Agárrate, bien y no te preocupes, todo saldrá bien —

Layla ni siquiera se preguntó porque debía hacerlo, su mente ya no deseaba hacerse preguntas solo deseaba hacer caso a esas palabras, agarró a Víctor por detrás del cuello y los dos se elevaron justo en el momento en que Yohann se levantó y volvió a atacar, haciendo que este se parara y no pudiera hacer otra cosa sino observar como sus presas huían volando.

lunes, 15 de abril de 2013

Seyens: 1ª parte Stern| Capítulo 10


10


La tarde llegó rápidamente y mientras Víctor se hallaba en la sala de estar revisando su libreta y corrigiendo algunas cosas que había escrito siendo niño y que ahora no le parecían bien expresadas el reloj de la pared marcó las cuatro y de el salió un sonido de campanadas.

Las cuatro campanadas de ese reloj le recordaron la hora que era y lo que había programado hacer para esta tarde. Tenía que ir a casa de Layla y convencer a sus padres de que la dejaran ir a la ópera con el. Víctor guardó la libreta en un cajón que había debajo de la pequeña mesa de madera decorada con cristales de colores claros que brillaban a la luz del sol, que se filtraba a través de la ventana y rodeando un circulo gris que estaba en el centro de la mesa hecho con piedras pequeñas encajadas. El círculo representaba la luna llena y la técnica, tanto de los bordes como del centro, era denominada “mosaico”, y era una bonita aportación de su padre que además de seyen había sido un artista.

Luego de guardar la libreta Víctor salió de la sala, se dirigió a la puerta y salió por ella, no sin antes avisar a Mary de que se iba y a donde iba. Así si alguien lo buscaba y se presentaba en su casa ella sabría decirle a esa persona donde encontrarlo.

No le apetecía caminar, pero tampoco quería coger un carruaje por lo que decidió coger la bicicleta, así iría más rápido que andando y sin la necesidad de seguir el trayecto hasta el final, por lo que podía decidir por donde ir.

Si bien la casa de Layla no estaba a la vuelta de la esquina, no había mucho camino entre su casa y la de ella, concretamente se encontraba poco después de la plaza saliendo por la izquierda. Luego de salir por allí, uno debía seguir recto por la zona de tiendas que había en esa zona y después coger la primera salida a la derecha, para llegar a una calle en la que se encontraban muchas viviendas entre ellas la de Layla. 

Pero Víctor al llegar a la hilera de tiendas no siguió porque los escaparates de una tienda de pastelería, confitería y derivados lo hicieron pararse. Normalmente no solía prestar atención a los chocolates y otros dulces que se mostraban allí, pues los chocolates no eran su pasión, pero si eran bien apreciados por Layla y eso fue lo que hizo que aparcara su bicicleta delante de aquella tienda y entrara en ella.

Poco después de entrar el olor a chocolate, nata y caramelo entre otros se mezcló en el ambiente, los escaparates estaban llenos de cajas con sus respectivos dulces, tanto en forma de chocolatinas como de galletitas o pastelitos y no muy lejos había lo más parecido a un frigorífico grande con puertas de cristal por donde uno podía verlo todo, que era donde las tartas y los pasteles recién hechos se conservaban fríos hasta que las personas que los habían encargado los venían a recoger.

Víctor curioseó los diversos estantes hasta que una caja llamó su atención. Se trataba de una caja rosada en forma de corazón, en la parte de delante se veían imágenes de diversos bombones de chocolate y sabores muy variados: negro, con avellanas, con almendras, blanco,...y todos en forma de pequeños corazones. No era un gran regalo pero Layla lo apreciaría y seria un gesto romántico que los padres de ella podrían apreciar.

Víctor cogió la caja y se acercó al mostrador en donde estaba una dependienta. Allí pagó la caja y ella le dio una bolsa en donde guardarla. Víctor guardó la caja en la bolsa y volvió a montar en la bicicleta con su regalo para seguir su camino.

Víctor cogió la primera salida a la derecha y aparcó delante de la cuarta vivienda, la casa de Layla. Se trataba de una casa grande blanca, con un tejado lo suficientemente puntiagudo para que la nieve (en el caso de haberla) resbalara.

Con la bolsa en la mano y una sonrisa Víctor se encaminó hacia la casa y llamó a la puerta.
La criada de la casa fue quien abrió la puerta.

-         Buenas tardes señor Roswell — saludó ella.

- Buenas tardes busco a los señores Austerlitz — Dijo Víctor. Austerlitz era el apellido de Layla. A pesar de que lo que más deseaba Víctor era ver a Layla convendría primero hacer la petición a sus padres para ver si le daban su permiso; luego ya vería si ella quería ir o no.

- Entre, ahora mismo les aviso — Dijo ella.
Víctor entró en la estancia mientras la criada se fue a la sala de estar.

Cuando volvió venia acompañada de un hombre y una mujer, los dos castaños, pero mientras el pelo de el era corto y castaño claro, el de la mujer era castaño oscuro, como el de Layla. Los dos tenían el pelo liso, igual que Layla, pero los ojos no eran iguales. Los del padre eran verdes, como los de su hija, y los de la madre eran azules.

- ¿Quiere usted pasar al salón señor Roswell? — Preguntó la mujer.

- Si, gracias, pero por favor llámenme Víctor — contestó Víctor
Víctor se dirigió al salón, también llamado sala de estar, guiado por los padres de Layla y se sentó en un canapé justo enfrente de otro en donde se sentaron los padres de Layla.

- ¿Y bien Víctor que se le ofrece? — Preguntó entonces el padre de Layla.
- Por favor, Ancel, tutéeme — Pidió Víctor, Ancel, que así de llamaba el padre de Layla dijo:
- Entendido, ahora prosigue —

- Bien, veréis esta noche presentan una ópera en la ciudad. Tristan e Isolda, no se si la conocéis — Dijo Víctor a lo que los padres de Layla solo asintieron. Víctor siguió:
- Me gustaría invitar a su hija a verla conmigo y quisiera saber si su hija tendría permiso para salir esta noche e ir. Naturalmente, no pienso dejarla sola en todo momento y cuidaré de ella. —

La madre de Layla parecía preocupada en su mente se vislumbraban las noticias de las muertes que se sucedían desde finales de agosto pero al oír a Víctor decir que cuidaría de ella con tanta seguridad se tranquilizó, seguro que no ocurría nada por una noche.

- ¿Y a que hora es esa obra? — Preguntó entonces Ancel. A el no le interesaban tanto los asesinatos como el saber cuanto tiempo pasaría su hija fuera y además no se fiaba de Víctor. Bueno en realidad no se fiaba de ningún chico que rondara a su hija en general así que Víctor no le dio importancia a ese pensamiento y se limitó a contestar a la pregunta.

- A las siete y media —

- Las siete y media, esta obra dura cuatro horas por lo que acabará a las once y media. Es una buena hora para volver” Pensó la madre de Layla y Víctor vio que ella ya había asistido a una representación de esta obra anteriormente en Berlín.

- Yo creo que deberíamos dejarles ir — dijo ella entonces dirigiéndose a su marido en voz baja.

- Idonia no sé si convendría... — empezó el en el mismo tono pero ella lo interrumpió y dijo:

- No volverán muy tarde, además ya lo oíste el la cuidará. En serio, Ancel, a nuestra hija no le ocurrirá nada. — Entonces Víctor se dio cuenta de que la principal oposición a que el y Layla salieran venía de su padre. Ella en cambio confiaba en su hija y sabía que esta había elegido bien.

- ¿Y te fías de el? — cuchicheó entonces el tan bajó que Víctor apenas lo oyó.

- Pues claro. Es un chico decente y amable y además nuestra hija lo ama — Contestó ella con un cuchicheo idéntico. Ninguno de ellos parecía plantearse que haría Víctor en caso de que alguien quisiera matar a Layla pero los dos parecían confiar en que este la protegería. Un silencio se prolongó entonces por la estancia pero Víctor paciente esperó, no le convenía abrir la boca y estropearlo todo.

- Esta bien — le susurró entonces Ancel a su esposa y luego dijo a Víctor en voz más alta:

- De acuerdo, Víctor, puedes ir con ella. Layla tiene nuestro permiso para salir contigo esta noche —
- Muchas gracias, a los dos, ¿está Layla en la casa? — dijo entonces Víctor ansioso por reunirse con ella y hacerle la petición.

- Si, está en el jardín — dijo Ancel. Víctor recogió la bolsa que había dejado previamente en el suelo, se levantó y dijo:

- Entonces, si me disculpan, iré a verla — Por un momento los padres de Layla se quedaron callados, era como si quisieran decirle algo pero no supieran como.

- ¿Ocurre algo? — preguntó Víctor pero ellos negaron automáticamente con la cabeza. Víctor se encaminó entonces al jardín sin preocuparse de ese instante de silencio, pues pronto sabría a que se debía.

Para ir al jardín de la casa de Layla desde el salón uno debe salir de la instancia y luego internarse en el pasillo y dirigirse en línea recta por el mismo pasillo por el que uno iba a la puerta de entrada a la casa pero en sentido opuesto.

Cuando Víctor ya se acercaba a la salida trasera de la casa, que era la que llevaba al jardín, pudo sentir la presencia de Layla y de alguien más. Víctor se centró en lo que le indicaba la presencia y se dio cuenta de que era su energía la que notaba. Tanto la energía de Layla como la de la otra persona tenían algo parecido, seguramente debido a que los dos eran humanos. No tardó mucho en darse cuenta de que la otra energía pertenecía a un chico. 

Víctor no tardó mucho en salir al jardín y vio que Layla estaba de pie casi en el centro del jardín hablando con un muchacho rubio, de pelo corto, muy bien peinado, liso y ojos azules. Se trataba de Cedric el antiguo prometido de Layla, un joven adinerado e influyente acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Su padre era un financiero muy rico e influyente y le conseguía todos sus caprichos. No había nada que Cedric no hubiera conseguido con el dinero y la influencia de su padre, incluso el compromiso con Layla había sido obra de su padre. 

- Cedric, por favor, ya se que fue repentino pero no me arrepiento de mi decisión. Tu y yo no congeniamos — Le explicó Layla.

- ¡Pero yo te quiero! — Insistió el

- Lo sé pero yo no, al menos no del mismo modo. — Dijo ella. Víctor pudo percibir que estaba cansada de esa discusión, por lo que no era la última vez que la tenían. ¿Cuanto tiempo llevaría Cedric intentando renovar el compromiso?

- ¡Layla, por favor, dame una oportunidad! Entiendo que hice mal metiendo a nuestros padres en el asunto pero piénsatelo. Somos amigos desde la infancia y yo tengo mucho dinero. Te daría una vida de reina — Pareció suplicar él.

Víctor también tiene dinero.” Pensó ella y en ese momento desvió la mirada y se topó con la de Víctor, quién le sonrió, más no hizo ningún gesto para interrumpirlos.

En cambio a Layla no le importó ese detalle ni tampoco la presencia de Cedric.

- ¡Víctor! — Exclamó ella alegre y se lanzó a los brazos de Víctor y le rodeó el cuello en un semiabrazo.

¡¿Que pasa?! ¡¿Aparece el y yo desaparezco?! ¡¿Pero es que no se da cuenta de que ese comportamiento no es apropiado de una dama de su clase?!” Pensó Cedric mientras miraba muy enfadado a la pareja.

- Yo también me alegró de verte, amor, pero creo que convendría que me soltases. Tu antiguo prometido no parece muy contento — Le susurró Víctor a Layla, ella sonrió encantada y luego echó un vistazo a Cedric.

- No te preocupes, solo está celoso — le susurró sin soltarse de el..

- Ya, pero aún así creo que deberías soltarme ¿Si no como cogerás mi regalo? — insistió el

- Esta bien — accedió ella y lo soltó cogiéndole la mano libre

- Cedric, ¿Podrías disculparnos? Layla y yo necesitamos hablar a solas. — Dijo entonces Víctor. Cedric le fulminó con la mirada un buen rato pero luego dijo tranquilo.

- Claro, faltaría mas, nos veremos otro día Layla — dijo el marchándose pero antes de salir del jardín se giró y la llamó.

- Layla, piénsatelo, ¿quieres? No tienes porque contestarme ahora y si aceptas no nos casaremos inmediatamente si no quieres. Esperaré el tiempo que haga falta. — Comunicó el entonces a la chica, regalándole una sonrisa. 
Layla no le contestó y el se fue muy enfadado con Víctor y eso que el aún no había hecho ni dicho nada problemático.

- ¿Esa bolsa contiene mi regalo? — Preguntó entonces Layla a Víctor para que este le prestara atención.

- Es que no es un regalo, son dos. Uno está en la bolsa y el otro ya lo verás — Le contestó Víctor y le entregó la bolsa a Layla.

Layla abrió la bolsa con curiosidad, cogió la caja y la miró.

- ¡Bombones! ¡Víctor, eres un sol! — Exclamó ella alegre.

“Me alegro de que te gustase. Precisamente lo compré pensando en ti” Le confesó Víctor.

- ¿Y el otro regalo? — preguntó ella mirándolo ansiosa. Víctor sacó las entradas y le entregó una a Layla. Ella la miró un rato.

- ¿Esta noche? No se si me dejaran. — Dijo ella.

- No te preocupes, ya pregunté y te dejan — informó Víctor.

- ¿En serio? ¡Que maravilla! ¡Hacia tiempo que no salíamos de noche! Y además la obra está muy buena, o al menos eso dice mi madre. — Comentó Layla muy ilusionada.

- ¿Conoces la historia? — Le preguntó entonces Víctor.

- No. Solo sé que es una historia de amor pero no quiero que me la cuentes. — Contestó ella.

“¿Por que no?” Preguntó entonces Víctor.

- Bueno, si me lo cuentas de nada servirá ver la obra. ¿No te parece? — Contestó ella.

- Quizás tengas razón. Pero yo conozco la historia y aún así quiero verla. — Opinó Víctor

- Creo que entiendo tu punto de vista. Richard Wagner era un buen compositor y te apetece ver su interpretación de la historia. — Supuso ella y Víctor asintió.

- ¿Cuanto dura la representación? — Preguntó entonces ella.

- Cuatro horas por lo que acabará a las once y media. — Contestó el.

- ¿Y piensas llevarme a casa en cuanto acabe la obra? — Dijo ella como si no se lo creyese. Víctor se giró hacia ella de manera que estaban peligrosamente cerca uno del otro y dijo:

- No sé. Puede que eso no dependa solamente de mí. — Layla acercó su cara a la suya y lo besó en los labios.

“Me encantaría que no lo hicieras. Que nos quedáramos un poco más.” Le susurró ella en el oído antes de volverlo a besar.

Víctor devolvió el beso de un modo automático procurándose olvidar de todo lo demás, de ser seyen, los asesinatos, la situación general y, lo peor, el temor a que por esta le pase algo a Layla, nunca se lo perdonaría de ser así. Más consiguió apartar el asunto de lado y continuar el beso como tenía planeando, pensando únicamente en el, ella y lo que ocurría entre ellos justo en ese momento...

De repente Víctor notó que alguien se acercaba y se separó de Layla, ella le miró un poco extrañada no entendía porque paraban, se lo estaban pasando bien.


La criada apareció entonces en el jardín y anunció:

- Siento molestarle señorita Layla pero su padre dijo que convendría que el señor Roswell se marchase. Pronto estará lista la cena y después tendrá que arreglarse para ir a la ópera. —

- ¿La cena? pero aún son las seis” Se sorprendió Layla.

- Supongo que tus padres han decidido adelantar la cena para que así puedas arreglarte antes y estés lista para cuando yo te vaya a buscar. — Opinó Víctor.

- Puede que sí. ¿No te quedas a cenar? — Dijo entonces ella.

- No te lo tomes a mal, amor, pero yo también tengo que arreglarme. — Le contestó Víctor.

Amor...Que bien suena esa palabra cuando sale de sus labios.” Pensó Layla. Víctor encantado le dio un beso rápido y se despidió:

- Hasta esta noche. Te pasaré a buscar a las siete y cuarto. —

- De acuerdo estaré lista. — Dijo Layla y Víctor se fue.

Layla entró en la casa guiada por la criada, apenas podía creer lo que estaba ocurriendo, Víctor, el amor de su vida la amaba, iban a salir y el quería casarse con ella. Además parecía que sus padres empezaban a consentir la relación. Por eso Layla se sentía llena de felicidad y esperaba que esa sensación durase muchos años. No. Mejor que durase los años que iban a pasar ella y Víctor juntos. Seguro que serían muchos. Quizás Víctor pase toda su vida junto a ella. Si eso seria maravilloso. Como si estuviese en el paraíso.

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